Opinión Primer Equipo

De puerta grande o enfermería

Escrito por Antonio Armero

El mes de mayo, ampliado hasta los primeros días de junio, es cuando en Madrid se celebra la feria taurina más importante del mundo. En el coso de Las Ventas, las mejores figuras del toreo se enfrentan a los astados de las mejores ganaderías de la península. Todos los espadas llegan a la capital con el sueño de salir por la puerta grande del coso venteño. Pero serán pocos los que consigan salir a hombros por la calle de Alcalá. Otros, dejaran pinceladas de su arte, pero sin premio. Otros pasaran por la feria sin pena ni gloria, y algún otro visitará la enfermería.

El sábado 28, cuando a la feria de San Isidro le queden pocas jornadas en el calendario, y cuando probablemente se esté lidiando al sexto toro de la vigésimotercera de la feria, a más de 1500 kilometros, nuestro diestro preferido, y en otro escenario de lujo, se pondrá delante de un morlaco de más de 600 Kg. y con unos pitones de impresión que intentaran hacer carne y llevarle a la enfermería. Pero nuestro diestro, está acostumbrado a lidiar este tipo de eventos, consiguiendo salir por la puerta grande de los mejores escenarios en 10 ocasiones 10. Pero ahora, le toca enfrentarse a un nuevo reto, un reto nada fácil, pues si ya han tenido frente así a los morlacos más peligrosos, el de esta ocasión es de los que huelen la sangre y van a por ti. Además, en un evento celebrado hace dos años en una plaza lisboeta, tuvieron a nuestro espada al borde de la enfermería, pero en un arrebato final, nuestro diestro supo reponerse y hacer doblegar la rodilla al morlaco. Esta vez el maestro, que como siempre lucirá su terno blanco, tendrá que tener paciencia en la lidia. El morlaco aceptara entrar a la pañosa, pero al minino descuido intentara cornear. Y un solo pitonazo puede ser mortal de necesidad. Nuestro diestro deberá estar con los cinco sentidos sobre el albero, en donde debe de desplegar todo su repertorio si al final quiere meter el estoque hasta la bola y hacer que el morlaco vuelva a doblar y conseguir que el presidente del festejo le entregue las dos orejas, o mejor dicho para esta ocasión, la orejona. La temporada para el maestro no ha sido buena, y se ha llevado más de un revolcón esta temporada. No consiguió trofeos en los dos festejos jugados en terreno patrio. Pero ahora puede resarcirse y salir por undécima vez por la puerta grande en estos festejos europeos. Pero si no es así, y sale corneado, la convalecencia puede ser dura, en especial para sus adeptos, que estamos deseando que llegue ya el festejo, ya que los nervios nos atenazan. Sufriremos hasta entonces y en los minutos que dure el enfrentamiento, pero como en Las Ventas, esperamos que el sufrimiento merezca la pena, y que al final, como si de pañuelos pidiendo el trofeo se tratase, ondeemos nuestras bufandas al cielo de Milán para festejar otra salida a hombros de nuestro ídolo.

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