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Nuestra historia |Los destierros de nuestro Real

Escrito por Antonio Armero

Si ninguno de vosotr@s me rectificáis incluyendo alguna más, han sido siete las veces en las que a nuestro Real Madrid le han clausurado el estadio y ha tenido que jugar como local lejos de Madrid y el Santiago Bernabéu.

Pues no, no tenemos la suerte de otros, que pese a el lanzamiento masivo de objetos por una gran parte de sus aficionados, botella de whisky y cabeza de cochinillo incluida, o de no presentarse a una eliminatoria de Copa del Rey, siempre han salido indemnes. Y queridos socios, lo curioso que el club protegido por los estamentos futbolísticos somos nosotros. Son las cosas de este nuestro fútbol y esta nuestra querida España.

La primera sanción y los primeros destierros

Pero vamos a rememorar esos destierros de nuestro querido Real Madrid y como se produjeron. Nuestra primera clausura viene provocada por un enfrentamiento en Copa de Europa ante el Bayern de Múnich. Corría la temporada 75-76, era el partido de ida de la semifinales, y los muniqueses, que habían ganado las dos ediciones anteriores, se presentaban con mucho donaire en nuestra cancha. Pero nuestro Madrid, en casa y en su competición favorita es mucho equipo. Y a los 12 minutos los nuestros ya iban por delante en el marcador con un gol de Roberto Martínez. El Madrid estaba siendo muy superior, pero las bajas ya iniciales de Pirri y Breitner, sumada a la de Velázquez durante el partido, fue mermando a los madridistas. Entre eso y la mala actuación del colegiado austriaco Linemayr, que perjudicó claramente a los nuestros, el partido acabó con 1-1 en el marcador. Minutos antes del final del choque y con la afición indignada por la actuación arbitral, un espectador salta y golpea al colegiado en el rostro (o eso parece en las imágenes que entonces se ofrecieron). Aquello le supuso al equipo el cierre por dos partidos en la siguiente edición de la Copa de Europa. En la vuelta el equipo perdió por 2-1 y el Bayern se presentó en otra final más para ganar su tercera Copa de Europa consecutiva.

Momento en el que el llamado posteriormente como «Loco del Bernabéu» golpea a Linemayr

En la temporada 1976-1977 el Real Madrid cumplió con esa sanción de dos partidos en el destierro. En los Dieciseisavos nos tocó enfrentarnos con el Stal Mielec de Polonia, jugando primero en su cancha en donde vencimos por 1-2, con goles de Santillana y Del Bosque . Para el primer partido en el destierro, el Valencia ofreció al Real Madrid su estadio, ofrecimiento que nuestro club aceptó. El 29 de septiembre de 1976 en el Luis Casanova el Madrid vencía por 1-0, gol de Pirri, y pasaba a Octavos.

El sorteo de Octavos nos deparó como rival a los belgas del Brujas. El partido de ida lo jugaríamos como «locales», en esta ocasión en Málaga, en La Rosaleda. Era el 20 de octubre de aquel 76. Los nuestros no fueron capaces de pasar del empate a cero, para en el partido de vuelta caer derrotados por 2-0 y decir adiós a aquella Copa de Europa 76-77 que ganaría el Liverpool por segunda vez en su historia.

Nueva sanción con el Bayern de protagonista

De nuevo nuestro Real Madrid sufría una sanción de dos partidos de clausura del estadio por unos incidentes en un enfrentamiento de Copa de Europa contra el Bayern de Múnich. Eran las semifinales de la temporada 86-87, y el primer partido se jugó en el Olímpico de Múnich. De nuevo un colegiado, en esta ocasión escocés, Robert Valentine, que tuvo un arbitraje desastroso en contra de los nuestros. El Bayern durante muchos años se convirtió en nuestra bestia negra en Europa, tenía grandes equipos y no le hacía falta de estas ayudas. Pero cuando se enfrentaba a nosotros sabía que sus esfuerzos se debían de redoblar, que si en aquella época disponía de mejores jugadores, el Madrid siempre cuenta con un ADN competitivo que poco equipos tienen. El partido acabaría 4-1 a favor de los de Múnich y con aquel incidente entre Juanito y Matthaus. Juan, al igual que Mino acabaron expulsados. En el partido de vuelta, con el Bernabéu a reventar y en modo caldera, antes del pitido inicial y desde el fondo sur comenzaron a caer objetos sobre la meta de Jean Marie Pffaf, obligando a retrasar el inicio del partido más de 10 minutos. Durante el encuentro nuestro Real Madrid fue muy superior a su rival, pero sólo Santillana en una ocasión logró perforar la meta defendida por el belga. Por aquellos incidentes el club sería sancionado con dos partidos de clausura, con la salvedad de que en la primera eliminatoria, la que nos enfrentó al Nápoles, el partido lo pudimos jugar en el Bernabéu, pero a puerta cerrada.

Maradona y Santillana junto al trío arbitral en un Bernabéu desierto

Era la Copa de Europa 1987-1988, y el sorteo deparó que nuestro Real Madrid se enfrentará al Nápoles de Diego Armando Maradona. Con el Bernabéu desierto, salvo los medios de comunicación y alguna que otra autoridad, como por ejemplo el entonces alcalde de Madrid, Juan Barranco. El alcalde, junto la directiva merengue se bajaron a la grada, y pegados a la valla apoyaron a sus jugadores. Solo Mendoza se quedó en el palco en deferencia a la representación napolitana. Decir que una de las personas que pudo estar aquel día en el estadio, fue el presidente de nuestra Gran Familia, Gerardo. El partido acabó 2-0 a favor de los nuestros, con goles de Michel y Tendillo, pero sobre todo será recordado por el gran marcaje que le hizo Chendo a Maradona, incluso permitiéndose el de Totana hacerle un caño al argentino. Incluso el astro argentino llegó a decir “Jamás me marcaron tan bien, sin darme ni una sola patada”. En el partido de vuelta nuestros jugadores tuvieron que sufrir lo que no está escrito. La presión sobre ellos, incluso en el hotel de concentración fue inaudita. A pesar de adelantarse pronto los napolitanos con un gol de Francini en el minuto 9, Butragueño ponía el 1-1 poco antes del descanso, y el marcador ya no se movió.

En octavos nos tocó enfrentarnos al Oporto. Partido de ida que nos correspondía jugar como local, pero esta vez sí lo teníamos que hacer fuera de nuestro estadio, y de nuevo el Luis Casanova nos acogía para la ocasión. Quizá los más jóvenes no lo sepais, pero hubo una época que la afición valencianista sentía cierta simpatía por nuestro equipo, y en esas dos ocasiones que el equipo tuvo que jugar como local en el ahora Mestalla, el equipo estuvo muy arropado por la afición valenciana. Luego llegó el fichaje de Mijatovic, su frustración en París, y… El Oporto iba a lograr adelantarse con un gol de Madjer en el minuto 59. El Madrid, a pesar de sus intentos no lograba perforar la meta defendida por Mlynarczyk, hasta que en el minuto 80, falta que saca Jankovic (que buen jugador) y remate de Santillana que se colaba, pero antes de hacerlo la toca Hugo con el pecho, por lo que el gol se le adjudica a él. Ya en el descuento el Madrid el da la vuelta al marcador. Michel saca la zurda a pasear y la pone para que Manolo Sanchís marque el 2-1. En Oporto, y con partidazo de Paco Llorente y goles Michel, nuestro Madrid volvía a ganar 1-2 y pasaba la eliminatoria. Puede que para mi esa sea la Copa de Europa que con más dolor he vivido, porque si la Quinta del Buitre mereció ganar una Orejona, fue aquella. Tras Nápoles y Oporto, cayó el Bayern. Pero en las semifinales frente al PSV, un empate a uno en el Bernabéu y un 0-0 en Eindhoven nos dejaba fuera de la ansiada final. El partido en el Philips Stadion solo mereció tener un ganador, nuestro Real Madrid.

Se cayó la portería… y nuestro Madrid a Sevilla

Era el partido de ida de la semifinales de la Champions 97-98. Justo cuando se estaba realizando el sorteo de campos, la portería del fondo sur se venía abajo como consecuencia de que algunos ultras se habían subido a la valla, a la cual estaban estaban sujetos los cables de sujeción de la portería, y todo se vino abajo. El tiempo de espera hasta que se solucionó aquello se nos hizo eterno, ya que por la mente de todos pasaba cualquier decisión nefasta sobre nuestro equipo, cuando estábamos a un paso de jugar la final. Al final, gracias a la pericia de nuestro delegado, el añorado Agustín Herrerín, y a la colaboración de Candido Gomez y su sobrino, los cuales disponían de un camión para poder transportar una portería desde la antigua Ciudad Deportiva, el problema se soluciona y el partido, con casi un hora de retraso dio comienzo. Victoria por 2-0, con goles de Morientes y Karembeu, y en Dortmund empate a cero para viajar a Amsterdam y lograr frente a la Juve la ansiada Séptima. Pero lo de la portería tuvo consecuencias, y el primer partido de la fase de grupos de la 98-99 como local lo tuvimos que jugar fuera.

Cartel de aquel Real Madrid – Inter de Milán en el Sánchez-Pizjuán

En la fase de grupos de aquella Champions 98-99 nos tocó enfrentarnos al Inter, Spartak Moscú y Sturm Graz, teniendo que jugar la primera jornada como locales. De nuevo el Valencia nos ofrecía su estadio, pero también lo hacía el Sevilla, y en esta ocasión la junta directiva presidida por el recientemente fallecido Lorenzo Sanz, se decantaba por la ciudad hispalense. Le costó al equipo alzarse con la victoria en el primer partido de esta edición de la Champions, pero Fernando Hierro en el minuto 79, y Seedorf en el 90, daban la victoria a nuestro Madrid. En aquella Champions nuestro Madrid caería en octavos frente al Dinamo de Kiev.

Otros dos cierres en Liga

También en el campeonato de Liga nos han cerrado dos veces el estadio. La primera que recuerdo, es tras un Real Madrid-FC Barcelona. Hace precisamente unos días Gerardo me decía que colocando papeles había encontrado una entrada de un partido de nuestro Real Madrid en el Rico Pérez de Alicante frente a la UD Las Palmas. La historia es la siguiente. Unas semanas antes de este destierro liguero, el nuestro Real Madrid recibía al FC Barcelona en el Santiago Bernabéu. Se llevaban 12 jornadas disputadas y el equipo estaba imbatido, y le sacaba cuatro puntos a los culés (por entonces la victoria se premiaba con dos puntos). Una vez más (y recordar que los beneficiados siempre somos nosotros), el colegiado de turno, ese día García De Loza, se decantaba del lado culé. Penalti sobre Isidro en el minuto 7 que no pita, y expulsiones de Bonet y Metgod en la segunda mitad. Al final del encuentro la afición demuestra su disgusto con lanzamiento masivo de almohadillas al terreno de juego. Resultado, cierre del estadio por un partido. Y el 12 de diciembre el Real Madrid se presenta en el Rico Pérez de Alicante, propiedad del Hércules, para jugar frente a la UD Las Palmas. Victoria por 1-0 de los nuestros con gol de Camacho.

Una nueva sanción de cierre de nuestro estadio nos caería tras un partido de Copa del Rey frente al Tenerife. Eran los cuartos de final de la Copa del Rey de la temporada 93-94, y los chicharreros habían vencido por 2-1 en la ida. Tres expulsados en nuestro equipo (Sanchís, Milla y Zamorano) y victoria por 0-3 de los tinerfeños. De nuevo el público indignado en esta ocasión no solo con el colegiado, sino también con la actuación de los suyos, arroja almohadillas al terreno de juego, pero lo peor es que uno de los linieres es alcanzado con un objeto, lo que provoca un nuevo cierre del estadio, el séptimo (si no me falla la memoria) .

Entrada de aquel Real Madrid – Rayo Vallecano en el Vicente Calderón

Hubo una época que en estas sanciones se dictaminaba que había que jugar a unos determinados kilómetros de tu ciudad, pero la norma cambió y en esa ocasión el destierro se produjo a pocos kilómetros de nuestro estadio, ya que jugamos en la anterior casa de nuestro eterno rival madrileño, el Vicente Calderón. Era la jornada 28ª de la Liga 93-94, y el rival el Rayo Vallecano. Yo, que estuve presente en aquel partido, os tengo que asegurar que me sentí raro como local en el campo del vecino, pero por otro lado estaba el morbillo de decir «Aquí estamos, en vuestro estadio, llenando vuestras gradas de madridismo y con una exhibición de nuestro equipo». Y es que nuestro Madrid venció a los vallecanos por 5-2, con un gran partido de Prosinecki.

5-2, con un gran partido de Prosinecki.

Y esos son los seis encuentros en los que nuestro Madrid fue castigado a jugar fuera del Bernabéu, más el jugado a puerta cerrada en casa ante el Nápoles. Nosotros somos los siempre beneficiados, pero no tenemos tanta suerte como otros.

Para finalizar este artículo, os mando como vivió Gerardo aquel Madrid-Nápoles a puerta cerrada contado por él mismo

El Presi en aquel Real Madrid-Nápoles a puerta cerrada

Ante la inminente fecha del partido contra el Nápoles a puerta cerrada, hablé con Lorenzo Sanz: “Había que hacer dos enormes pancartas para colgar en los fondos del Bernabéu”, “Me parece buena idea Gerardo, Te compramos los materiales y te encargas de hacerlas y ponerlas”.

A las 09:00 horas estaba en el Bernabéu con Saturio Gómez, nuestro amigo Saturín, que tantas aventuras hemos pasado juntos. Había preparado dos textos que enseguida me aprobaron: “Con publico o sin público el Madrid es único” y “Ahora más que nunca: “Hala Madrid”. Nos dieron un rollo de tela, de dos metros de ancho, varios rollos de cuerda de esparto que despellejaba los dedos y un montón de botes de pintura en spray.

¡Manos a la obra! Extendimos el rollo de tela en el lateral del terreno de juego y nos pusimos a pintar. Al terminar la primera pancarta la dejamos secando y nos liamos con la segunda, al terminar esta cortamos y fuimos colocando la primera en el fondo sur, llegaba desde el lateral de Padre Damián, hasta la portería y ponía: “Ahora más que nunca ¡Hala Madrid!”

Pancarta diseñada por Gerardo para aquel partido

A todo esto estábamos maquiavelando donde quedarnos hasta la hora del partido para después salir y verlo en directo, cuando se nos acercó Julio Casavella, que por aquel entonces era delegado de campo y nos propuso: ¿Tenéis algo que hacer esta tarde? Podemos dejaros un chándal y os quedáis de recogepelotas en la grada del Fondo Sur, van a intentar perder el tiempo y hay que devolver el balón lo antes posible. ¡Por supuesto que aceptamos, estábamos pensando escondernos para poder ver el partido!

Las manos nos sangraban con aquella cuerda tan rugosa, pero la pancarta del Fondo Norte, con la alegría que nos había dado casi se puso sola. Nos fuimos a comer con todo terminado y enseguida estábamos de vuelta. Ya con nuestro chándal puesto y en el Fondo Sur, se acercó raudo, Julio Casavella, “nos pide el realizador de televisión quitar la pancarta del Fondo Norte para poner una cámara detrás de la portería”, os lo cuento así, pero Julio lo puso a parir, Gerardo ¿Qué crees que se puede hacer?  “Yo cortaría la pancarta y dejaría un espacio libre detrás de la portería” ¿Crees que os va a dar tiempo antes de que empiece el partido? ¡Vamos a intentarlo! Y Saturio y Gerardo se fueron corriendo para cambiar la pancarta. Por eso si os fijáis en las imágenes de televisión, hacia el lateral de la Castellana pone: “Con público o sin público” y al otro lado de la portería ponía el resto: “el Madrid es único”.

Nada más salir los jugadores me puse como loco a animarlos y se acercó Michel: ¿Qué haces ahí? ¡Animaros por todo el Fondo Sur! Al principio no me atrevía a chillar, pero cada vez iba levantando más la voz y como nadie me decía nada, no paraba de chillar. Ferraro le estaba cosiendo a patadas a Michel y solo se quedó en el palco Mendoza, con los directivos del Nápoles, todos bajaron a la valla del lateral de La Castellana para increpar a los jugadores. ¡Mucho me acuerdo de las voces que pegaba Jeannine Girod! ¡Qué grande aquella mujer! Solo como anécdota  los recogepelotas del Fondo Norte eran Juan y Luis, dos de los hijos de Ramón Mendoza.

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