Liga 25/26 -27ª jornada- | Un Madrid a tirones cae ante la madurez de Tenerife

«Imagen. Tavares machaca el aro de La Laguna Tenerife. Fotografía Realmadrid.com»
El Real Madrid Baloncesto dejó escapar en casa un partido incómodo ante La Laguna Tenerife, que supo imponer su ritmo y castigar cada desconexión blanca. Desde una mirada madridista, el encuentro deja sensaciones contradictorias: orgullo en la reacción, pero demasiadas lagunas para un equipo que aspira a dominar la liga.
Real Madrid 90 La Laguna Tenerife 95
Primer cuarto (21-26) Falta de tensión inicial
El partido empezó con un problema recurrente esta temporada: la puesta en escena. El Madrid salió frío, sin la intensidad defensiva que exige un rival tan estructurado como Tenerife.
El equipo permitió demasiadas situaciones cómodas, especialmente en bloqueo directo, donde Marcelinho Huertas manejó el ritmo a su antojo. La defensa blanca llegó tarde a las ayudas y concedió tiros liberados que los canarios no desaprovecharon.
En ataque, el Madrid fue previsible: posesiones largas, poco movimiento sin balón y dependencia de acciones individuales. El resultado fue un Tenerife cómodo, dominando desde el inicio y sembrando dudas en el conjunto blanco.
Segundo cuarto (20-19) Reacción incompleta
Aquí sí apareció una versión más reconocible del Madrid. Subió la intensidad atrás, cerró mejor el rebote y empezó a imponer físico, especialmente con Edy Tavares protegiendo la pintura.
Sin embargo, el problema fue la continuidad. Cada vez que el Madrid amenazaba con darle la vuelta al partido, Tenerife respondía con calma. Ahí se notó la experiencia del conjunto visitante: sin precipitarse, encontrando siempre una buena opción ofensiva.
El Madrid mejoró, pero no lo suficiente como para imponer su ley. Se fue al descanso por detrás, dejando la sensación de haber gastado energía… sin recompensa clara.
Tercer cuarto (19-23) El gran problema
Este fue el punto de inflexión negativo para el Madrid. Tras el descanso, cuando se esperaba un paso adelante definitivo, ocurrió lo contrario: Tenerife dio un golpe serio.
Los blancos volvieron a caer en errores de concentración: pérdidas evitables, malas decisiones en ataque y desajustes defensivos. Tenerife lo castigó con un baloncesto muy ordenado, ampliando la ventaja con inteligencia.
Faltó liderazgo en pista. El Madrid no encontró a nadie capaz de parar la sangría ni de ordenar el juego en los momentos complicados.
Este cuarto refleja uno de los grandes males del equipo: la irregularidad. Pasar de una defensa intensa a minutos de desconexión total es algo que, ante rivales como Tenerife, se paga caro.

Último cuarto (30-27) Orgullo sin premio
Cuando todo parecía perdido, apareció el carácter del Madrid. Subió líneas, presionó más el balón y encontró acierto ofensivo.
El equipo tiró de orgullo, de talento individual y del empuje del público para meterse en el partido. Durante varios minutos, dio la sensación de que la remontada era posible.
Pero el problema fue doble:
- El esfuerzo previo para volver al partido fue enorme.
- Tenerife no se descompuso en ningún momento.
En los instantes decisivos, el conjunto canario jugó con una frialdad admirable, anotando tiros libres y tomando buenas decisiones. Al Madrid le faltó claridad en las últimas posesiones.
Este partido deja varias conclusiones claras para el Real Madrid Baloncesto:
1. Problema de regularidad
El equipo alterna tramos muy buenos con desconexiones preocupantes. No puede aspirar a dominar la liga si no mantiene un nivel estable durante 40 minutos.
2. Inicio de partido deficiente
Volver a empezar por detrás condiciona todo. Contra equipos bien trabajados como Tenerife, eso obliga a remar demasiado.
3. Falta de control del ritmo
El partido se jugó más a lo que quiso Tenerife que a lo que necesitaba el Madrid. Ahí está una de las claves.
4. Orgullo competitivo intacto
La reacción final demuestra que el equipo tiene carácter. Pero no basta con reaccionar: hay que imponer desde el principio.
Conclusión final
Desde una óptica madridista, la derrota duele más por cómo se produce que por el resultado en sí. No fue un mal partido en términos absolutos, pero sí insuficiente para un equipo que aspira a todo.
La Laguna Tenerife dio una lección de solidez y oficio. El Madrid, en cambio, dejó claro que sigue siendo temible… pero también vulnerable.
Y en este punto de la temporada, esa dualidad puede ser peligrosa.
Dedicatoria
No nos gustaría cerrar esta crónica sin tener unas palabras de cariño para nuestra amiga y socia Ana Gallego, gran madridista y aficionada al baloncesto, que en la madrugada de ayer falleció padre. Para ella, Javi y el resto de la familia todo nuestro cariño.



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