• Skip to main content
  • Skip to primary sidebar
  • Skip to footer

LA GRAN FAMILIA

PEÑA MADRIDISTA

  • Noticias
  • Contacto
Liga 25/26 -Jornada 26ª- | Más difícil todavía
  • Liga Primera División
  • Primer Equipo

Liga 25/26 -Jornada 26ª- | Más difícil todavía

por Antonio Armero
Libro De Oro | Brabender y Stielike
  • Sin categoría

Libro De Oro | Brabender y Stielike

por Gerardo Tocino
Nuestro próximo rival | Getafe Club de Fútbol
  • Liga Primera División
  • Nuestros rivales
  • Primer Equipo

Nuestro próximo rival | Getafe Club de Fútbol

por Antonio Armero
El Club De Los 100 | Barinaga
  • El Club de los 100
  • Nuestra Historia
  • Nuestros Jugadores

El Club De Los 100 | Barinaga

por JaviDatos
Euroliga 25/26 – J29 | Victoria «europea» para recuperar moral
  • Baloncesto
  • Euroliga

Euroliga 25/26 – J29 | Victoria «europea» para recuperar moral

por Javier Gordo
Trofeo La Gran Familia al Mejor Jugador 2025-2026 | MVP (Real Madrid CF – Benfica «Champions»)
  • Nuestros Jugadores
  • Trofeo al Mejor Jugador

Trofeo La Gran Familia al Mejor Jugador 2025-2026 | MVP (Real Madrid CF – Benfica «Champions»)

por Peña Madridista La Gran Familia
Champions 25/26, Play off -vuelta- | Victoria, clasificación y poco más
  • Champions League
  • Primer Equipo

Champions 25/26, Play off -vuelta- | Victoria, clasificación y poco más

por Rafael Juan Del Castillo
Cantera y Femenino| Resultados y próximos partidos
  • Con el Castilla
  • Fútbol Femenino
  • La Cantera

Cantera y Femenino| Resultados y próximos partidos

por Antonio Armero
Trofeo La Gran Familia al Mejor Jugador 2025-2026 | MVP (Atlético Osasuna – Real Madrid CF «Liga»)
  • Nuestros Jugadores
  • Trofeo al Mejor Jugador

Trofeo La Gran Familia al Mejor Jugador 2025-2026 | MVP (Atlético Osasuna – Real Madrid CF «Liga»)

por Peña Madridista La Gran Familia
Copa del Rey 2026 -final- | Una final que pudo ser… y no fue
  • Baloncesto
  • Copa del Rey

Copa del Rey 2026 -final- | Una final que pudo ser… y no fue

por Peña Madridista La Gran Familia

#nuestrahistoria

El Club De Los 100 | Barinaga

28/02/2026 por JaviDatos JaviDatos

«Imagen. Sabino Barinaga en una foto del archivo de Marca«

En la mitología moderna del Real Madrid hay monumentos instantáneos: Di Stéfano, Puskás, Raúl, Cristiano. Historias que encajan como piezas brillantes en una narración lineal de gloria. Pero antes de que todo eso fuera posible —antes incluso de que el Santiago Bernabéu se convirtiese en templo universal— hubo un jugador cuya biografía parece salirse de la propia historia del club y de la historia de España: Sabino Barinaga, el delantero que vino del exilio, marcó el primer gol en el Bernabéu y luego vivió varias vidas futbolísticas sin reclamar nunca un pedestal permanente.

SABINO BARINAGA, EL PRIMER GOL DEL ESTADIO

Barinaga nació el 15 de agosto de 1922 en Durango (Vizcaya), en un País Vasco inquieto y en ebullición. La Guerra Civil Española truncó vidas y desvió destinos. Como muchos niños, Sabino fue enviado al extranjero para escapar del horror: sus padres lo mandaron a Inglaterra con sus hermanos, ayudados por redes de evacuación infantil. Tenía apenas catorce años.

Allí, en un país donde el fútbol era ya un rito social profundamente arraigado, Barinaga descubrió el deporte con una intensidad difícil de explicar hoy. Jugando para su colegio y luego para equipos vinculados al Southampton FC, explotó con cifras absolutamente insólitas: más de sesenta goles en poco más de una docena de partidos con equipos de formación. Aquello no era una promesa; era una evidencia. El muchacho español no solo había sobrevivido al exilio: estaba aprendiendo el fútbol en un entorno mucho más avanzado que el que encontraría después al regresar.

Cuando la guerra terminó y Barinaga regresó a España, el país estaba devastado y el fútbol, desarticulado. En ese contexto, el joven delantero tomó una decisión decisiva: fichar por el Real Madrid. Debutó en Liga en 1940, siendo todavía casi un adolescente, pero con una experiencia impropia de su edad.

Su impacto fue inmediato. Barinaga no necesitó adaptación. Marcaba goles. Muchos. Goles útiles, goles que sostenían a un equipo que aún no era dominante, pero que empezaba a reconstruirse desde la necesidad. Durante diez temporadas, Sabino Barinaga fue uno de los pilares ofensivos del Real Madrid, acumulando 92 goles oficiales con el primer equipo. Ni uno más, ni uno menos. Noventa y dos.

Barinaga en una portada del diario Marca. Fotografía Marca.

En una época de campos embarrados, defensas durísimas y calendarios irregulares, esa cifra no es menor. Barinaga no fue un delantero de ráfagas, sino un goleador sostenido, constante, fiable. No jugaba para la galería. Jugaba para decidir partidos.

Si hay un momento que condensa su lugar en la historia del club, es uno muy concreto: el primer gol marcado en el estadio Santiago Bernabéu. Fue en diciembre de 1947, en un partido inaugural no oficial, y el autor fue Barinaga. No es una anécdota: es un símbolo. El primer gol del estadio que acabaría definiendo al club lo marcó un delantero que había llegado a Inglaterra como niño refugiado.

Barinaga también fue protagonista de partidos que hoy forman parte del imaginario colectivo, como la célebre semifinal de Copa del Generalísimo de 1943 frente al Barcelona, en la que marcó cuatro goles. No es un dato decorativo: es la constatación de que, cuando el contexto exigía personalidad y contundencia, Barinaga estaba ahí.

Conviene insistir en algo que a menudo se olvida: Barinaga no fue un delantero esteticista. No construyó su carrera sobre el regate ni sobre la fantasía. Era un jugador funcional, inteligente, con gran capacidad para moverse sin balón, aparecer en el momento justo y definir con rapidez. Sabía jugar de extremo, de interior, de segundo delantero. Donde hiciera falta.

Ese tipo de futbolista suele ser menos recordado que el virtuoso, pero es el que sostiene equipos. El Real Madrid de los años cuarenta no necesitaba artistas: necesitaba oficio. Y Barinaga lo tenía.

En una época en la que el reconocimiento pasaba casi exclusivamente por el rendimiento semanal, Sabino Barinaga construyó su prestigio lejos del escaparate internacional. No fue internacional con España, y eso no resta un gramo de valor a su trayectoria. Al contrario: explica mejor el contexto de un fútbol atravesado por inercias, criterios difusos y una selección que no siempre reflejaba el verdadero peso de los futbolistas en la competición doméstica. Barinaga fue importante donde de verdad contaba entonces: en su club, domingo a domingo, sosteniendo al Real Madrid de posguerra con goles y oficio.El final como jugador y la continuidad como profesional

Barinaga dejó el Real Madrid en 1950. No hubo drama ni conflicto público. Simplemente, el ciclo había terminado. Continuó su carrera como jugador en la Real Sociedad, donde aportó experiencia y goles durante varias temporadas, y cerró su etapa en activo en el Real Betis.

Pero lo verdaderamente revelador vino después.

A diferencia de otros exjugadores, Barinaga no desapareció del fútbol, pero tampoco se convirtió en personaje. Se hizo entrenador. Y ejerció como tal durante más de dos décadas, dirigiendo equipos de Primera y Segunda División con un perfil claro: profesional, serio, sin aspavientos.

Entrenó, entre otros, a Real Betis, Osasuna, Real Oviedo, Málaga CF, Valencia CF, Sevilla FC y Atlético de Madrid. También tuvo experiencias internacionales, entrenando en México y en selecciones africanas, en una época en la que eso no era habitual ni cómodo.

No fue un entrenador de grandes títulos, pero sí un técnico respetado, con recorrido, capaz de adaptarse a contextos muy distintos. Y, sobre todo, alguien que entendió el fútbol como un trabajo continuo, no como una plataforma de exhibición personal.

Barinaga murió en 1988, en Madrid. No dejó memorias, no frecuentó micrófonos y no reclamó reconocimiento tardío. Vivió su pasado con naturalidad y sin necesidad de validación externa. Quizá por eso su figura resulta hoy tan interesante. Porque encarna algo que el fútbol moderno ha ido perdiendo: la idea del profesional completo, que juega, entrena, trabaja y se va cuando toca. Sin ruido. Sin victimismo. Sin convertir su nombre en franquicia.

Sabino Barinaga no es una leyenda de bronce ni una figura de museo. Es algo más complejo y más valioso: un futbolista que atravesó la guerra, el exilio, la posguerra, el fútbol inglés, el Real Madrid de reconstrucción y los banquillos de medio mundo sin dejar nunca de ser un trabajador del oficio.

Marcó 92 goles con el Real Madrid. Marcó el primer gol del Bernabéu. Fue entrenador durante más de veinte años. Y nunca pidió aplausos por ello.

En un fútbol saturado de relato, recordar a Sabino Barinaga es un ejercicio de higiene histórica. Para separar el ruido del trabajo. El mito del hecho. La exageración del dato.

Sus datos en el Real Madrid, extradito de la obra Veteranos y Noveles (Geoplaneta 2023), escrita por un servidor, son estos:

NOMBRE: Sabino Barinaga Alberdi.

POSICIÓN: Centrocampista.

NACIMIENTO: 15 de agosto de 1922.

LUGAR DE NACIMIENTO: Durango (Vizcaya) España.

FALLECIMIENTO: 19 de marzo de 1988.

NACIONALIDAD: España.

DEBUT: 28 de abril de 1940, Liga, Athletic-R. Madrid, 3-1.

ÚLTIMO PARTIDO: 21 de mayo de 1950, Copa, R. Madrid-Valladolid, 2-2.

TEMPORADAS: 11

PARTIDOS OFICIALES: 182

LIGA: 149

COPA: 33

VICTORIAS: 89, EMPATES: 36, DERROTAS: 57

TITULAR: 182

SUPLENTE: 0

SUSTITUDO: 0

MINUTOS: 16.422

PARTIDOS COMPLETOS: 181

PARTIDOS AMISTOSOS: 62

GOLES: 92

PRIMER GOL: 6 de octubre de 1940, liga, R. Madrid-Hércules, 5-3.

ÚLTIMO GOL: 7 de mayo de 1950, Copa, Gimnástico de Tarragona, R.Madrid, 1-7.

HAT TRICKS: 7

DOBLETES: 11

ASISTENCIAS: 20

INTERNACIONAL: No.

TRAYECTORIA: Southampton, Real Madrid, Valladolid, Real Madrid, Real Sociedad, Betis.

TÍTULOS CON EL REAL MADRID:

2 Copas.

1 Copa Eva Duarte.

Archivado en: El Club de los 100, Nuestra Historia, Nuestros Jugadores

El Club De Los 100 | Bañón

22/02/2026 por JaviDatos JaviDatos

«Imagen. Bañon en acción defendiendo la portería del Real Madrid. Fotografía lagalerna.» 

El Real Madrid es un club que recuerda mucho y olvida rápido. Recuerda las Copas de Europa, las noches imposibles, los goles decisivos. Olvida, en cambio, a quienes sostuvieron el edificio cuando aún no era palacio sino andamio. José Bañón Gonzálbez pertenece a esa categoría incómoda: la de los futbolistas importantes que no reclamaron posteridad.

Bañón, el portero que se fue sin hacer ruido

Fue portero del Real Madrid en los años cuarenta. Dicho así suena remoto, casi arqueológico, como si habláramos de una era previa al fútbol moderno, cuando en realidad hablamos de los cimientos mismos del club que hoy se presume universal. Bañón fue titular, fue Zamora, fue internacional, fue garantía. Y, sin embargo, su nombre no se corea. No hay camisetas vintage con su dorsal. No hay documentales que lo rescaten cada aniversario. ¿Por qué? Porque Bañón cometió el mayor pecado posible en el fútbol contemporáneo: se fue.

No se fue por voluntad propia, claro. Se fue porque el cuerpo dijo basta. Problemas pulmonares. Una expresión seca que hoy se despacha en un parte médico y mañana se olvida. En la España de posguerra, sin embargo, eso era una condena seria. No una molestia. No una lesión superable. Una frontera. Bañón se retiró con 27 años, en plena madurez deportiva, cuando aún tenía fútbol por delante y prestigio ganado. Y ahí empieza la verdadera historia.

Antes conviene detenerse en lo que fue como futbolista. Bañón no fue un portero ornamental. No hay en su legado imágenes de vuelos innecesarios ni paradas diseñadas para el aplauso. Era un guardameta sobrio, valiente, de colocación impecable y con una cualidad hoy casi olvidada: seguridad. El defensa sabía que podía arriesgar porque detrás había alguien que respondía. El entrenador sabía que no iba a vivir al borde del infarto. Y la grada, entonces más exigente que indulgente, sabía reconocer al profesional fiable.

El Real Madrid de los cuarenta no era aún el imperio posterior. Era un club grande en un país devastado, con campos duros, viajes incómodos y un fútbol físico, áspero, poco dado al lucimiento. Ser portero en ese contexto no era una posición glamurizada: era una trinchera. Y Bañón la ocupó con solvencia durante seis temporadas. Ganó Copas, fue el menos goleado, defendió el escudo cuando hacerlo no implicaba contratos blindados ni homenajes asegurados.

Luego llegó la enfermedad. Y con ella, el silencio.

Hoy nos cuesta entender lo que significa una retirada sin transición. Estamos acostumbrados a que el futbolista nunca desaparezca del todo. Cambia de rol, de plató, de discurso, pero sigue ahí. El fútbol se ha convertido en una identidad permanente. En los años cuarenta no. En los años cuarenta el fútbol era una etapa de la vida, no una coartada vital. Cuando terminaba, se acababa. Y Bañón aceptó ese final sin dramatizarlo públicamente.

Aquí es donde su figura se vuelve verdaderamente interesante. Porque no hizo nada con su pasado. No lo explotó, no lo rentabilizó, no lo convirtió en argumento. Se fue a vivir una vida normal. Trabajó, formó una familia, protegió su intimidad. No reclamó atención, no exigió reconocimiento, no escribió memorias ni concedió entrevistas tardías. Desapareció del foco sin resentimiento visible.

Ese comportamiento, hoy, resulta casi incomprensible. Hemos construido un ecosistema donde la relevancia pasada otorga derecho a presencia perpetua. Donde el exjugador siente que el mundo le debe algo. Bañón no pensaba así. O, si lo pensó, no lo expresó. Entendió que el Real Madrid estaba por encima de su biografía y que su tiempo había terminado. Y se retiró también del relato.

Sobre su vida personal posterior se sabe poco. Y conviene subrayarlo: poco porque quiso, no porque se le negara. Vivió alejado del ruido, sin conflictos conocidos, sin escándalos, sin ajustes de cuentas. Su hermano fue árbitro, lo que apunta a una familia ligada al deporte desde el trabajo y no desde la exhibición. Una familia de oficio, no de espectáculo.

Ese silencio posterior no debe interpretarse como irrelevancia. Al contrario. Es una forma de dignidad que el fútbol moderno ha perdido casi por completo. La dignidad de quien no necesita explicarse. De quien acepta que una etapa fue importante, pero no eterna. De quien no exige que se le recuerde constantemente para validar lo que fue.

Bañón murió en 1987, a los 65 años. Sin homenajes multitudinarios. Sin relecturas sentimentales. El Real Madrid lo conserva en su memoria institucional, como corresponde. Pero no ha sido objeto de revisionismo ni de apropiaciones oportunistas. Y quizá por eso su figura sigue limpia. No ha sido desgastada por el exceso de relato.

Foto de época de Bañon. Fotografía de todocolección.

Conviene hacer aquí una reflexión incómoda. El fútbol actual vive obsesionado con la memoria selectiva. Se recuerda lo que conviene y se olvida lo que no genera rendimiento emocional inmediato. Bañón no encaja bien en ese esquema. No dejó una narrativa fácilmente explotable. No hay caída trágica ni redención posterior. No hay frase para la portada. Hay, simplemente, una carrera sólida y una retirada forzosa asumida con naturalidad.

Y sin embargo, su ejemplo es más necesario que nunca. En una época de victimismos constantes, de relatos inflados y de egos desbocados, recordar a Bañón es recordar que el profesionalismo también consiste en saber marcharse. Que no todo merece continuidad. Que no todo debe ser contado una y otra vez. Que la grandeza, a veces, está en la renuncia.

Bañón no pidió que lo recordaran, no exigió homenajes y no reclamó espacio. Precisamente por eso merece ser recordado. Porque representa una forma de entender el Real Madrid que hoy escasea: la del futbolista que sirve al club y no se sirve de él. La del profesional que entiende que el escudo no es una franquicia personal sino una responsabilidad temporal.

Hoy, cuando el fútbol se ha convertido en una conversación infinita y agotadora, su silencio resuena más que muchos discursos. No dejó frases célebres ni gestos icónicos. Dejó una portería bien defendida y una vida vivida con discreción. En un mundo que confunde visibilidad con importancia, eso es casi revolucionario.

Bañón fue un gran portero. Pero, sobre todo, fue algo más raro: un exfutbolista que aceptó dejar de serlo. Y en ese gesto, silencioso y definitivo, hay una lección que el fútbol moderno haría bien en aprender.

Sus datos en el Real Madrid, extraídos de la obra Veteranos y Noveles (Geoplaneta 2023), del que es autor un servidor, son los siguientes:

NOMBRE: José Bañón Gonzálbez.

POSICIÓN: Portero.

NACIMIENTO: 19 de julio de 1922.

LUGAR DE NACIMIENTO: Alicante. España.

FALLECIMIENTO: 21 de abril de 1987.

NACIONALIDAD: España.

DEBUT: 19 de abril de 1943, amistoso, R. Madrid-R. Sociedad, 2-2.

ÚLTIMO PARTIDO OFICIAL: 27 de abril de 1949, Copa, R. Madrid-Athletic, 1-3.

ÚLTIMO PARTIDO: 26 de junio de 1949, Trofeo Teresa Herrera, R, Madrid-Racing de Paris, 2-1.

TEMPORADAS: 7

PARTIDOS OFICIALES: 159

LIGA: 132

COPA: 27

VICTORIAS: 81, EMPATES: 30, DERROTAS: 48

TITULAR: 159

SUPLENTE: 0

SUSTITUDO: 0

MINUTOS: 14.310

PARTIDOS COMPLETOS: 159

PARTIDOS AMISTOSOS: 48

GOLES ENCAJADOS: 225

PARTIDOS IMBATIDO: 40.

INTERNACIONAL: 1 vez con España.

TRAYECTORIA: Hércules, Elche, Real Madrid, Alicante.

TÍTULOS CON EL REAL MADRID:

2 Copas.

1 Copa Eva Duarte.

1 Trofeo Zamora.

 

Archivado en: El Club de los 100, Nuestra Historia, Nuestros Jugadores

Trofeo La Gran Familia al mejor jugador 2025-2026 | MVP (Real Madrid CF – Real Sociedad «Liga»)

16/02/2026 por Peña Madridista La Gran Familia Peña Madridista La Gran Familia

Poco a poco el Madrid va recuperando sensaciones, importante a puertas de la eliminatoria frente al Benfica. El partido frente a los donostiarras fue una muestra de lo que los madridistas esperaban de su equipo.

Era importante vencer para seguir esa dinámica positiva de resultados que se llevaba en Liga, y sobre todo para meter presión al líder. Tras el partido os dimos la opción de elegir entre Vinicius, Valverde, Gonzalo y Güler para elegir el MVP madridista, siendo el brasileño con un 50% de los votos el elegido, seguido de Valverde 38%, Gonzalo 9% y Güler 3%.

Y así va la general 

 

El próximo martes volvemos a Lisboa para jugar de nuevo frente al Benfica en el partido de ida de los play In.

Archivado en: Nuestros Jugadores, Trofeo al Mejor Jugador

El Club De Los 100 | Bale

15/02/2026 por JaviDatos JaviDatos

«Imagen. Bale con su quinta Champions. Fotografía Realmadrid.com»

Gareth Bale es, probablemente, el futbolista más malinterpretado de la historia reciente del Real Madrid. Y no porque su carrera admita demasiadas interpretaciones, los hechos son tozudos, sino porque el fútbol moderno no sabe muy bien qué hacer con alguien que gana mucho, decide poco y se marcha sin mirar atrás. Bale no encaja en el molde del héroe agradecido ni en el del villano resentido. Simplemente pasó, arrasó cuando quiso y se fue a jugar al golf.

Y eso, en este negocio, resulta insoportable.

GARETH BALE O CÓMO GANAR CINCO COPAS DE EUROPA SIN QUE TE IMPORTE DEMASIADO GUSTAR

Gareth Frank Bale nace en Cardiff en 1989. Su historia empieza lejos del foco, en Gales, ese país que produce futbolistas con cuentagotas y que, de repente, se encuentra con uno capaz de correr como un velocista, chutar como un mulo y decidir finales de Copa de Europa como quien pide un café.

En el Southampton debuta muy joven, primero como lateral izquierdo. Ya entonces se aprecia algo inquietante: Bale no solo corre más que los demás, sino que parece hacerlo con despreocupación, como si el esfuerzo fuera una molestia ajena. El Tottenham lo ficha pronto, y allí empieza la mutación definitiva: de lateral a extremo, de promesa a fenómeno.

En la Premier League, Bale se convierte en una fuerza de la naturaleza. Regates largos, arrancadas imposibles, goles desde fuera del área. En 2013 es uno de los mejores jugadores del mundo, sin discusión. Y entonces aparece el Real Madrid.

El Real Madrid ficha a Bale en el verano de 2013 por una cifra récord. No llega como complemento. Llega como apuesta estratégica: el heredero físico de Cristiano, el futuro del club, el jugador llamado a dominar Europa la siguiente década.

Lo curioso es que Bale nunca pidió ese papel. Se lo colocaron encima como se coloca una chaqueta demasiado grande. Él se la puso, hizo lo que pudo… y jamás fingió que le quedara perfecta.

Su primera temporada es, directamente, fundacional. Bale decide la final de Copa del Rey de 2014 con una carrera antológica por la banda, dejando atrás a Bartra (todavía le está buscando) como quien deja atrás un mal recuerdo. Ese gol no es sólo velocidad: es poder, determinación y una forma muy seria de anunciarse en el Real Madrid.

Semanas después, en Lisboa, en la final de la Décima, Bale marca el gol que rompe el empate en la prórroga. No es el más recordado, ese honor se lo lleva Ramos, pero es el gol que inclina la final. El Real Madrid gana su décima Copa de Europa y Bale ya está dentro de la historia grande del club.

Sin discursos. Sin proclamas. Sin prometer amor eterno.

Aquí conviene detenerse, porque el caso Bale suele naufragar cuando se llega a los números, que son un estorbo para el relato.

Con el Real Madrid, Gareth Bale gana títulos, muchos títulos y no como figurante. Bale marca en la final de Copa del Rey, en la final de Copa de Europa 2014, final del Mundial 2014, y final de Copa de Europa 2018 (dos goles, uno de ellos una chilena obscena)

Ese gol de Kiev —la chilena— es probablemente el mejor gol en una final de Copa de Europa de la historia (con permiso de Zidane y su volea). Bale entra desde el banquillo, no pregunta, no negocia protagonismo y ejecuta una obra de arte que decide el título. Y luego, como si nada, vuelve al segundo plano.

El problema no es lo que Bale hizo. El problema es que nunca pareció necesitar que se lo agradecieran.

A partir de cierto momento, la relación entre Bale y el entorno del Real Madrid se vuelve tensa. Lesiones, irregularidad, suplencias. Pero, sobre todo, una diferencia cultural insalvable: al madridismo le gusta que le quieran en público. Bale nunca jugó a eso.

No aprendió bien el español. No dio grandes entrevistas emocionales. No se entregó al folclore. Y encima tenía una afición imperdonable: el golf. El golf, ese deporte que el madridismo mediático decidió convertir en prueba pericial de desamor.

Bale no discutió esa caricatura. La dejó correr. A veces, incluso, la alimentó. El famoso episodio de la bandera “Wales. Golf. Madrid. In that order” fue recibido como una provocación. En realidad fue otra cosa: una muestra de indiferencia absoluta hacia el qué dirán.

Y eso, otra vez, es inadmisible.

Con Zidane, la relación fue profesional, correcta y fría. Zidane no necesitaba a Bale para explicar el fútbol. Bale no necesitaba a Zidane para sentirse futbolista. Cuando jugó, rindió. Cuando no, aceptó el banquillo con una mezcla de resignación y desinterés que desesperó a muchos.

Pero conviene insistir: nunca hubo un conflicto público grave. Hubo una desconexión emocional. Que no es lo mismo.

Con Gales, Bale fue otra cosa. Capitán, referente, líder. Lleva a su selección a una semifinal de Eurocopa en 2016, algo impensable en la historia del país. Ahí sí asume el papel de ídolo nacional. Porque era su gente, porque era su idioma, porque nadie le exigía representar un relato ajeno.

Gales fue el lugar donde Bale decidió implicarse emocionalmente. El Real Madrid fue el lugar donde decidió ganar.

Bale se marcha del Real Madrid en 2022. Lo hace tras ganar su quinta orejona. Se va sin lágrimas, sin homenajes impostados, sin cartas abiertas a la afición. Juega brevemente en la MLS, disputa un último Mundial con Gales y se retira.

No pide perdón. No explica nada. No reescribe su historia.

Bale haciendo su tipica celebración. Fotografía Independent.co.uk

Gareth Bale fue uno de los jugadores más decisivos en finales de la historia del club, un futbolista físicamente dominante, un ganador serial y un tipo al que nunca le importó demasiado gustar

Eso último es lo que más le cuesta perdonarle a cierta parte del madridismo. Porque Bale no jugó al juego emocional. Jugó al fútbol. Y cuando no le apeteció jugar más, se fue.

El pecado capital de Gareth Bale en el Real Madrid no fue lesionarse, ni jugar al golf, ni no hablar español perfecto. Fue algo mucho más grave: no necesitar el aplauso.

Ganó cinco Copas de Europa, decidió finales, marcó goles históricos… y nunca pidió que le levantaran una estatua. En un club que vive de la grandeza, Bale recordó algo incómodo: que se puede ser decisivo sin ser devoto.

Y quizá por eso su figura seguirá siendo discutida, porque el fútbol acepta muchas cosas, pero lleva fatal la independencia emocional.

Gareth Bale pasó por el Real Madrid como un huracán educado: entró, destrozó lo que tenía que destrozar y se fue a jugar al golf.

Mientras algunos todavía discuten si fue un fracaso, las vitrinas siguen contando cinco Champions.

El resto es ruido.

Sus datos en el Real Madrid, extraídos de la obra Veteranos y Noveles (Geoplaneta 2023) y escrita por un servidor, son los siguientes:

 

NOMBRE: Gareth Frank Bale.

POSICIÓN: Extremo izquierda.

NACIMIENTO: 16 de julio de 1989.

LUGAR DE NACIMIENTO: Cardiff (Gales).

NACIONALIDAD: Gales.

DEBUT: 14 de septiembre de 2013, Liga, Villarreal-R. Madrid, 2-2.

ÚLTIMO PARTIDO: 9 de abril de 2022, Liga, R. Madrid-Getafe, 2-0.

TEMPORADAS: 8

PARTIDOS OFICIALES: 258

LIGA: 176

COPA: 13

SUPERCOPA DE ESPAÑA: 3

COPA DE EUROPA: 57

SUPERCOPA DE EUROPA: 3

MUNDIAL DE CLUBES: 6

VICTORIAS: 167, EMPATES: 49, DERROTAS: 42

TITULAR: 208

SUPLENTE: 50

SUSTITUDO: 91

MINUTOS: 18.191

PARTIDOS COMPLETOS: 115

PARTIDOS AMISTOSOS: 25

GOLES: 106

PRIMER GOL: 14 de septiembre de 2013, Liga, Villarreal-R. Madrid, 2-2.

ÚLTIMO GOL: 22 de agosto de 2021, Liga, Levante-R. Madrid, 3-3.

PÓKER: 1,

HAT TRICKS: 3

DOBLETES: 15

ASISTENCIAS: 58

INTERNACIONAL: 111 veces con Gales.

TRAYECTORIA: Southampton, Tottenham, Real Madrid, Tottenham, Real Madrid, Los Ángeles SC.

TÍTULOS CON EL REAL MADRID:

3 Ligas.

1 Copa.

3 Supercopas de España.

5 Copas de Europa.

3 Supercopas de Europa.

4 Mundiales de Clubs.

 

Archivado en: El Club de los 100, Nuestra Historia, Nuestros Jugadores

El Club de los 100 | Atienza II

05/02/2026 por JaviDatos JaviDatos

«Imagen. Ángel Atienza -Atienza II-. Fotografía Hemeroteca Real Madrid.» 

La historia del Real Madrid no la escriben solo los nombres que caben en una pancarta. La escriben también —y a veces sobre todo— los futbolistas que sostuvieron el edificio mientras otros se llevaban los aplausos. Jugadores sin pose, sin relato prefabricado, sin necesidad de explicarse treinta años después. Ángel Atienza Landeta, conocido futbolísticamente como Atienza II, pertenece a esa estirpe silenciosa y esencial: la de los que ganaron Europa antes de que Europa supiera que estaba siendo conquistada.

ATIENZA II, EL DEFENSA QUE GANÓ EUROPA Y SE FUE A PINTAR EL MUNDO

Atienza II no fue una estrella y, sin embargo, ganó cinco Copas de Europa con el Real Madrid. No fue un icono pop y, sin embargo, fue defensa titular en el Madrid que inventó la hegemonía continental. No fue tertuliano, ni columnista, ni portavoz de sí mismo. Se retiró, cambió el balón por el arte y desapareció del foco con una elegancia que hoy parece ciencia ficción.

En tiempos de fútbol sobreactuado, conviene recordar a tipos así.

Ángel Atienza nace en Madrid en 1931. Cuando llega a la élite, el fútbol no es un escaparate global ni un laboratorio de marketing. Es un oficio duro, físico, con campos pesados y reglas que hoy resultarían directamente salvajes. El defensa no está para construir relatos, sino para ganar duelos. Y Atienza lo entendió pronto.

Antes de llegar al Real Madrid, pasa por clubes como la SG Lucense y el Real Zaragoza, donde se forma como futbolista de Primera División. No llega como promesa etérea, sino como defensa ya hecho, con cuerpo, lectura de juego y una cualidad que en los años cincuenta era oro puro: fiabilidad.

Atienza ficha por el Real Madrid en 1954, justo cuando el club empieza a construir algo que todavía no tiene nombre, pero sí ambición. Ese Madrid no es aún el mito cerrado que hoy conocemos; es un equipo en expansión, con Di Stéfano como eje, Gento como vértigo y una defensa que debía sostener un fútbol ofensivo, atrevido y, para la época, revolucionario.

Ahí aparece Atienza II. Defensa, sobrio, disciplinado, sin alardes innecesarios. No es el central que sale en la foto, sino el que permite que la foto exista. En aquellos años, el Real Madrid no gana desde el control estético, sino desde el equilibrio entre talento y orden. Y Atienza es orden.

Forma parte del equipo que gana la primera Copa de Europa en 1956, y también de los que ganan la segunda, la tercera, la cuarta y la quinta. Cinco seguidas. Una barbaridad que el fútbol moderno, con toda su ingeniería, todavía no ha sido capaz de repetir. Atienza está ahí, temporada tras temporada, como parte de una defensa que hace posible que el Madrid ataque sin complejos.

No todos juegan todas las finales. No todos son portada. Pero todos forman parte del mecanismo. Y Atienza lo fue.

Además de las Copas de Europa, Atienza gana Ligas y Copas Latinas con el Real Madrid. Compite en una época en la que no hay rotaciones amables ni discursos de gestión emocional. Se juega, se gana o se pierde, y se vuelve a empezar. El fútbol no perdona la debilidad, y menos aún en un club que empieza a acostumbrarse a ganar.

Atienza nunca fue un futbolista vistoso. Y eso, paradójicamente, le convierte en un futbolista muy del Real Madrid. Porque el club siempre ha necesitado —junto a los genios— jugadores que no estorben al genio. Que sepan cuándo cerrar, cuándo cubrir, cuándo no complicarse la vida. En la historia blanca hay muchos nombres así. Atienza es uno de los primeros.

El apodo de Atienza II no es caprichoso ni folclórico. Su hermano, Adolfo Atienza, también fue futbolista profesional y también jugó en el Real Madrid. Coincidieron en la plantilla, lo que obligó a diferenciarlos. Nada más. No hay marketing familiar ni saga impostada: hay dos hermanos jugando al fútbol al máximo nivel en una época durísima.

Que ambos llegaran al Real Madrid dice bastante del contexto: el club fichaba futbolistas hechos, no relatos.

Atienza se retira en 1960, con apenas 29 años. Hoy eso parecería una excentricidad. Entonces era una decisión razonable. El fútbol no ofrecía carreras eternas ni planes de vida posteriores garantizados. Y Atienza tenía algo que muchos futbolistas no tenían: una vocación fuera del balón.

Porque aquí llega uno de los giros más fascinantes de su biografía.

Tras dejar el fútbol, Ángel Atienza se dedica de lleno a su otra gran pasión: el arte plástico. No como hobby de domingo ni como distracción de exjugador nostálgico, sino como profesión seria. Trabaja en mosaicos, vidrieras, murales. Expone. Deja obra en espacios públicos. Se gana la vida con ello.

Es un tránsito tan radical como honesto. Del ruido del estadio al silencio del taller. De la táctica defensiva a la composición artística. Sin explotar su pasado futbolístico como reclamo. Sin entrevistas de autocelebración. Atienza no convierte su carrera en mercancía. Simplemente cambia de vida.

Hay algo profundamente elegante en eso.

De la vida privada de Atienza se sabe lo justo, y eso también dice mucho. Fue un hombre familiar, discreto, alejado del foco. Vivió en Madrid hasta su fallecimiento en 2015, a los 84 años. No buscó homenajes ruidosos ni discursos póstumos. Su legado estaba hecho.

Atienza II representa varias cosas que el fútbol moderno ha ido perdiendo:

– La idea de que no todos los héroes llevan capa. – Que se puede ganar muchísimo sin ser protagonista del relato. – Que el fútbol es un oficio, no una identidad totalitaria. – Que se puede salir del juego con dignidad y empezar otra vida sin drama.

En la historia del Real Madrid, Atienza es uno de esos nombres que conviene recordar cuando se habla de “ADN”, de “valores” o de “historia”. No porque diera discursos, sino porque estuvo cuando había que estar. Porque defendió cuando tocaba defender. Porque ganó cuando ganar era una rareza europea.

Y porque, cuando todo terminó, no necesitó contárnoslo.

En un club construido sobre la grandeza, Atienza II fue grande sin hacer ruido. Y eso, con los años, es una forma muy seria de eternidad.

Los datos en el Real Madrid de Atienza II, extraídos de la obra Veteranos y Noveles (Geoplaneta 2023) escrita por un servidor, son los siguientes:

NOMBRE: Ángel Atienza Landeta.

POSICIÓN: Defensa.

NACIMIENTO: 16 de marzo de 1931.

LUGAR DE NACIMIENTO: Madrid. España.

FALLECIMIENTO: 25 de agosto de 2015

NACIONALIDAD: España.

DEBUT: 2 de agosto de 1954, amistoso, R. Madrid-Murcia, 6-0.

DEBUT OFICIAL: 17 de octubre de 1954, Liga, Sevilla-R. Madrid, 1-0.

ÚLTIMO PARTIDO OFICIAL: 28 de septiembre de 1958, Liga, Celta-R. Madrid, 2-4.

ÚLTIMO PARTIDO: 16 de marzo de 1960, amistoso, R. Madrid-Indauchu, 3-0.

TEMPORADAS: 6

PARTIDOS OFICIALES: 99

LIGA: 73

COPA: 14

COPA DE EUROPA: 11

COPA LATINA: 1

VICTORIAS: 66, EMPATES: 14, DERROTAS: 19

TITULAR: 99

SUPLENTE: 0

SUSTITUDO: 0

MINUTOS: 8.894.

PARTIDOS COMPLETOS: 98

PARTIDOS AMISTOSOS: 52

GOLES: 0

ASISTENCIAS: 0

INTERNACIONAL: No.

TRAYECTORIA: Viveiro, Lucense, Real Zaragoza, Real Madrid, Toluca.

TÍTULOS CON EL REAL MADRID:

3 Ligas.

5 Copas de Europa.

2 Copas Latinas.

Archivado en: El Club de los 100, Nuestra Historia, Nuestros Jugadores

Nuestro próximo rival | Rayo Vallecano

31/01/2026 por Antonio Armero Antonio Armero

Volvemos a la competición doméstica tras una nueva decepción en Europa, por que no pongamos paños calientes, así podríamos decir que ha caído entre la afición merengue el no pasar directamente a octavos cuándo parecía estar todo encarrilado. Ahora, recibimos en la 22ª jornada del campeonato de Liga al EuroRayo, Un Rayo con muchos altibajos durante lo que llevamos de temporada, y al que quizás le está empezando a pasar factura su participación en Europa. Llegan al Bernabéu ocupando la 16ª posición de la tabla, con 22 puntos logrados en 5 victorias y 7 empates, habiendo sufrido 9 derrotas en las 21 jornadas disputadas hasta el momento. Pero los de Vallecas, por su manera de jugar al fútbol, pero pueden generar problemas o por contra llevarse un saco de goles. Los nuestros por su parte no terminan de encontrar el camino. Parecía que tras tres victorias consecutivas y un fútbol que más o menos volvía a enganchar a la afición, en Lisboa nos volvían a dar la de arena. De la Champions ya hablaremos, ahora de momento es importante seguir sumando de tres en tres en Liga para luchar por el título.

Rayo Vallecano

Fundación: 29 de mayo de 1924

Uniforme tradicional: Camiseta blanca con franja diagonal roja y pantalón blanco.

Estadio: Estadio de Vallecas. Inaugurado el 10 de mayo de 1976, con capacidad para 14.708 espectadores.

Presidente: Raúl Martín Presa.

Entrenador: Iñigo Pérez.

Palmarés: Con la presente, son 23 las temporadas las que el Rayo ha militado en Primera. 38 lo ha hecho en Segunda, 5 en Segunda B y 11 en Tercera. Su mejor puesto en la máxima categoría, fue el 8º en la 12/13 y 24/25. En dos ocasiones ha participado en Europa (en Europa League -antigua Copa de la UEFA), una por premio a la deportividad, y la actual por méritos de deportivos. En la 00/01 llegó a los cuartos de final de la UEFA, en dónde cayó frente al Deportivo Alavés. En dos ocasiones ha sido semifinalista de la Copa del Rey (1982 y 2022).

Son varios los jugadores que han cruzado de la Avenida de la Albufera al Paseo de la Castellana o viceversa. Casos de Fran García o Hugo Sánchez. Fotografía Defensa Central.

Enfrentamientos ante el Real Madrid en Liga en el Bernabéu

En 22 ocasiones han visitado los franjirrojos el Santiago Bernabéu para enfrentarse en partido de Liga al Real Madrid, con un balance de 18 victorias merengues, 1 vallecana y 3 empates. La primera visita de los de Vallecas al Bernabéu se produjo en la jornada 25ª de la 77/78, con un 5-2 para los nuestros. La última visita de los de la franja al Bernabéu dejó un 2-1 para el Madrid, con goles Mbappé y Vinicius para los nuestros. Son varias las goleadas que se han llevado los franjirrojos de nuestro estadio, pero las más llamativas son el 10-2 de la jornada 16ª de la 15/16, con poker de Bale, o el 7-0 de la jornada 19ª de la 79/80. La única victoria rayista se produjo en la jornada 22ª de la 95/96, con un 1-2.

Archivado en: Liga Primera División, Nuestra Historia, Nuestros rivales, Primer Equipo

Nuestro próximo rival | Villarreal CF (Liga)

24/01/2026 por Antonio Armero Antonio Armero

Parece que las aguas bajan menos turbias por el Paseo de La Castellana, y el equipo viaja a Villarreal para disputar la 21ª jornada del campeonato contra el equipo que le sigue en la clasificación. Los de la provincia de Castellón acumulan ya 41 puntos en su casillero, habiendo sumado 13 victorias, 2 empates y 4 derrotas en las 19 jornadas que han disputado, ya que tienen un partido menos por el aplazado frente al Levante. Los amarillos han marcado hasta el momento 37 goles y han encajado 19. Tras la última jornada disputada, los nuestros se han situado a un punto del líder. Es una buena ocasión para seguir sumando de tres en tres e ir apagando en runrún mediático y del entorno en el que sé había visto envuelto el equipo.

Villarreal Club de Fútbol 

Fundación: 10 de marzo de 1923 (con el nombre de Club Deportivo Villarreal)

Uniforme tradicional: Camiseta amarilla y pantalón azul marino.

Estadio: La Cerámica. Inaugurado el 17 de junio de 1923. Capacidad para 22.000 espectadores.

Presidente: Fernando Roig.

Entrenador: Marcelino García Toral.

Palmarés: Con la presente, son 26 las temporadas que el Villarreal ha jugado en Primera, siendo su mayor logro el subcampeonato de la temporada 2007/2008. En Segunda División ha militado 10 temporadas, quedando subcampeón en la 12/13. En Segunda B ha estado 4 temporadas y 23 en Tercera. Ganó la Europa League en 2021 al vencer al Manchester United en la tanda de penaltis. Esa misma temporada fue Subcampeón de la Supercopa de Europa. Ganó la Intertoto en la temporadas 2003 y 2004. En dos ocasiones ha llegado a las semifinales de la Champions (2006 y 2022) y en una ocasión a las semifinales de la Copa del Rey (2015).

Dos onces históricos del Villarreal, el que alcanzó las semifinales de la Champions en 2006, y el que conquistó la Europa League en 2021. Fotografía Facebook.

Enfrentamientos como local ante el Real Madrid en Liga.

Villarreal y Real Madrid se han enfrentado en 25 ocasiones con los amarillos como locales en partido de Liga, con un balance de 4 victorias del Villarreal, 10 madridistas y 11 empates.

La primera visita merengue al Villarreal se produjo en la jornada 20ª de la temporada 98/99 y el resultado fue de o-2 para los nuestros. La última visita se produjo en la joranda 28ª de la temporada pasada, con 1-2 también favorable a nuestros intereses. La primera derrota ante los amarillos en su casa se produjo en la jornada 20ª de la temporada 2006/2007 (1-0). Justo una temporada después se producía la mayor goleada merengue en territorio amarillo, 0-5 para los nuestros con goles de Sneijder -2- Raúl, Van Nistelrooy y Guti. En la jornada 37ª de la 23/24 se producía un espectacular 4-4, con goles madridistas de Güler-2-, Joselu y Lucas Vázquez.

Archivado en: Liga Primera División, Nuestra Historia, Nuestros rivales, Primer Equipo

El Club de los 100 | Álvaro Arbeloa

15/01/2026 por JaviDatos JaviDatos

«Imagen. Álvaro Arbeloa con la Champions. Fotografía Realmadrid.com»

En el fútbol contemporáneo abunda una especie particularmente ruidosa: el exjugador que, una vez retirado, se dedica a explicarnos su carrera como si hubiera sido una epopeya homérica… y, de paso, a cobrarse en tertulias lo que no cobró en autoestima. En ese ecosistema de vanidad con micro, Álvaro Arbeloa es una rara avis: no fue el más fino, ni el más eléctrico, ni el más viral, pero sí algo mucho más escaso en el mundo del balón: un profesional con brújula moral y sentido institucional.

ÁLVARO ARBELOA: EL CANTERANO QUE VOLVIÓ CON LA CABEZA EN SU SITIO

Arbeloa no se entiende desde el highlight, sino desde el oficio. Y el oficio —como la decencia— no suele llevar música de fondo.

Nacido en Salamanca el 17 de enero de 1983, Arbeloa pertenece a esa estirpe de futbolistas que crecen sin prometer el oro y el moro y acaban sosteniendo, por abajo, estructuras que otros decoran por arriba. Su carrera, con sus curvas, tiene una coherencia interna: formación, trabajo, emigración, regreso, títulos, retirada sin circo y vuelta al club para educar lo que el fútbol moderno amenaza con deseducar.

Arbeloa es canterano del Real Madrid. Entra en la cantera y se incorpora al Juvenil A, iniciando su carrera madridista desde abajo. No hablamos de una visita guiada ni de una anécdota para la Wikipedia: hablamos de años de formación, de competir en el filial y de entender, a base de rutina y golpes de realidad, una verdad que define al club: aquí el escudo no protege, exige.

En aquella etapa, Arbeloa vive además un hito relevante: el ascenso del Castilla a Segunda División (temporada 2004-05), un logro que para un canterano tiene el sabor del barro y la épica verdadera, no la de marketing.

Y llega el momento que fija su condición en piedra: debut oficial con el primer equipo el 17 de octubre de 2004, en Liga, ante el Betis, en el Benito Villamarín. Ese debut es importante no por su peso estadístico, sino por su carga simbólica: Arbeloa cruza la puerta principal, aunque el club de aquellos años —con el primer equipo blindado por fichajes— no fuera precisamente una autopista para laterales del filial.

Al canterano Arbeloa, en todo caso, no lo define lo que le dieron, sino lo que aprendió: orden táctico, disciplina competitiva y esa austeridad mental de quien entiende que el fútbol es un trabajo antes que una identidad de postureo.

En 2006, Arbeloa sale del Real Madrid y encuentra minutos y oficio en el Deportivo. No hay portazos épicos ni lamentos de telenovela: hay carrera profesional. Ese paso por el Dépor es el puente lógico entre el canterano que compite y el futbolista que se gana la vida en la élite.

El salto al Liverpool llega en enero de 2007. Hay constancia pública del acuerdo y del traspaso en aquellos días, tratado como una operación relevante. Y en Anfield, Arbeloa se convierte en lo que siempre fue: un defensa fiable. En Inglaterra no se vive del regate lírico; se vive de resistir, de interpretar, de ser útil cuando el partido se rompe. Arbeloa encaja y se consolida. Es un futbolista que no compone sinfonías, pero no desafina; y eso, en la Premier, es un diploma.

En 2009 vuelve al Real Madrid ya hecho, curtido, sin necesidad de prometer nada. Su segunda etapa como madridista (la de la gloria grande) se resume con una cifra oficial: 238 partidos oficiales con el club y 56 internacionalidades con España.

En el Real Madrid, Arbeloa representa una figura que el fútbol moderno desprecia y luego echa de menos: el jugador que entiende el rol. Ni estrellas ofendidas por el banquillo ni poetas del lateral. Arbeloa fue lateral derecho (a veces izquierdo) de contexto, de partido grande, de entrenador. No necesitaba tocar veinte veces la pelota para sentirse vivo; le bastaba con que el equipo no se partiera.

Y en esa etapa llegan los títulos, que son el idioma del Real Madrid. Gana, entre otros, dos Copas de Europa (2014, 2016) y la Liga 2011-12. Su palmarés madridista está recogido por el propio club en su perfil histórico, donde se subraya su condición de “alma de líder” y su peso como leyenda del Real Madrid.

Con la selección, Arbeloa forma parte del triplete histórico Euro-Mundial-Euro (2008, 2010, 2012). Que no sea el héroe de los posters no cambia el dato duro: estuvo en ese ciclo y suma 56 internacionalidades. Arbeloa fue el tipo de internacional que valora el seleccionador que quiere dormir: el que no improvisa, el que no se desconecta, el que entiende que defender también es un arte, aunque no venda camisetas.

Su último capítulo como jugador es el West Ham United inglés. Y en junio de 2017 anuncia su retirada. Está documentado: decide dejarlo tras una etapa final complicada y sin la motivación necesaria para seguir. Se retira sin arrastrarse por “ligas exóticas” para inflar el currículum o la cuenta corriente: otra rareza, otra decisión coherente.

De su vida privada, lo relevante es precisamente lo que no hay: escándalo, exhibicionismo, drama prefabricado. Arbeloa está casado con Carlota Ruiz y han sido padres de cuatro hijos. Es un dato menor para el juego, pero mayor para el retrato: en un deporte que a menudo fabrica personajes histriónicos, Arbeloa mantiene un perfil familiar y discreto.

Y aquí aparece el Arbeloa que completa el círculo: el que vuelve al club, no a la nostalgia. Tras su etapa en la cantera como entrenador, el Real Madrid comunicó oficialmente que Arbeloa sería entrenador del Castilla a partir de la temporada 2025-26, destacando sus logros previos: el triplete con el Juvenil A en 2022-23 (Liga, Copa del Rey y Copa de Campeones).

Ese dato es capital porque revela que Arbeloa no vive del carnet de exjugador: trabaja, compite, gana y asciende en la estructura. Y lo hace desde una lógica muy madridista: exigencia, orden, responsabilidad.

Arbeloa es, al final, una figura que desconcierta a quien necesita que el fútbol sea solo un entretenimiento sin memoria. Porque Arbeloa es canterano, pero no romantiza la cantera: la entiende como escuela de carácter. Fue profesional, pero no vendió su carrera como una saga épica. Ganó, pero no se apropió de lo colectivo. Se retiró, pero no se convirtió en un predicador del yo.

En el Real Madrid —club donde todo se mide en grande— Arbeloa encarna algo que no sale en los resúmenes: la dignidad del oficio. Y en un fútbol cada vez más lleno de relato y cada vez más vacío de seriedad, eso vale casi tanto como una copa.

Arbeloa celebrando un título en Cibeles. Fotografía Realmadrid.com

Los datos de Arbeloa en el Real Madrid, extraídos de la obra Veteranos y Noveles (Geoplaneta 2023) de la que es autor un servidor, son estos:

 

NOMBRE: Álvaro Arbeloa Coca.

POSICIÓN: Lateral derecho.

NACIMIENTO: 17 de enero de 1983.

LUGAR DE NACIMIENTO: Salamanca. España.

NACIONALIDAD: España.

DEBUT: 11 de noviembre de 2003, 75º aniversario del Valladolid, Valadolid-R. Madrid, 0-0.

DEBUT OFICIAL: 16 de octubre de 2004, Liga, Betis-R. Madrid, 1-1.

ÚLTIMO PARTIDO: 8 de mayo de 2016, Liga, R. Madrid-Valencia, 3-2.

TEMPORADAS: 8

PARTIDOS OFICIALES: 238

LIGA: 156

COPA: 33

SUPERCOPA DE ESPAÑA: 2

COPA DE EUROPA: 46

MUNDIAL DE CLUBES: 1

VICTORIAS: 178, EMPATES: 33, DERROTAS: 27

TITULAR: 206

SUPLENTE: 32

SUSTITUDO: 34

MINUTOS: 18.258

PARTIDOS COMPLETOS: 167

PARTIDOS AMISTOSOS: 47

GOLES: 6

PRIMER GOL: 13 de febrero de 2010, liga, Xerez-R. Madrid, 0-3.

ÚLTIMO GOL: 29 de abril de 2015, liga, R. Madrid-Almería, 3-0.

ASISTENCIAS: 15

INTERNACIONAL: 56 veces con España.

TRAYECTORIA: Categorías inferiores del Real Madrid, Castilla, Real Madrid, Deportivo de la Coruña, Liverpool, Real Madrid, West Ham United.

TÍTULOS CON EL REAL MADRID:

1 Liga.

2 Copas.

1 Supercopa de España.

2 Copas de Europa.

1 Supercopa de Europa.

1 Mundial de Clubes.

2 Eurocopas.

1 Mundial.

 

 

Archivado en: El Club de los 100, Nuestra Historia, Nuestros Jugadores

  • Page 1
  • Page 2
  • Page 3
  • Interim pages omitted …
  • Page 22
  • Go to Next Page »

Primary Sidebar

Categorías

LA GRAN FAMILIA

DOMICILIO SOCIAL:
Bar “La Celadilla”
Palencia, 45
Metro Alvarado.

CORREO POSTAL:
Apartado de Correos 36092
28080 MADRID.

SECCIONES:
· La Gran Familia Úbeda
· La Gran Familia Alemania

CONTACTO:
pmlagranfamilia@gmail.com

Comentarios recientes

  • The Equalizer en Liga 25/26 -Jornada 26ª- | Más difícil todavía
  • Pedro Navio en Liga 25/26 -Jornada 26ª- | Más difícil todavía
  • Alejandro Cortijo Minuesa en Libro De Oro | Brabender y Stielike
  • Mario Pérez Iglesias en Libro De Oro | Brabender y Stielike
  • Antonio Armero Rodríguez en Libro De Oro | Brabender y Stielike

CALENDARIO

Footer

.

  • Facebook
  • Instagram
  • Twitter
  • YouTube
  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Política de cookies

Copyright © 2026

Gestionar consentimiento
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
  • {title}
  • {title}
  • {title}