Comunicado conjunto peñas baloncesto del Real Madrid | Playoff Euroliga
Comunicado conjunto de las peñas de baloncesto del Real Madrid con relación a los playoffs de Euroliga 25/26

PEÑA MADRIDISTA
por Antonio Armero

Imagen: Garuba destacó en la victoria, en la imagen junto a Lyles en una de las canastas del encuentro con Moneke por los suelos. Fotografía Javi Gordo
El Madrid logra el objetivo de asegurarse el factor cancha en los playoff de acceso a la Final Four. En un partido extraordinario, con una excelente defensa, y muchos jugadores con su «momento» en el partido, el Madrid logró cerrar la fase regular con una sola derrota en casa. Nuestro queridísimo Luka Doncic estuvo animando al equipo, que contó también con la ilustre presente de Novac Djokovic. En el descanso se le rindió un merecidísimo homenaje a Emiliano.
El partido arrancó con un ritmo alto y con un Estrella Roja muy inspirado desde el perímetro, capaz de anotar seis triples en los primeros diez minutos. Jordan Nwora fue el principal foco ofensivo visitante, obligando al Real Madrid a no perderle la cara al partido desde el inicio. A pesar de ir a remolque durante buena parte del cuarto, el equipo de Scariolo se sostuvo gracias a Campazzo, Okeke y Tavares, que mantuvieron el pulso físico y anotador.
Cuando los serbios parecían cerrar el parcial por delante, apareció la energía desde el banquillo: Andrés Feliz lideró un parcial de 8-0 que permitió al Madrid darle la vuelta al marcador y cerrar el primer cuarto con ventaja (27-25), dejando claro que el partido no se iba a decidir por fuegos artificiales exteriores.
Parcial: Real Madrid 27 – Estrella Roja 25

El segundo cuarto marcó el punto de inflexión del encuentro. El Real Madrid subió una marcha en defensa y encontró continuidad ofensiva con su segunda unidad. Feliz, Maledon, Deck, Lyles y Garuba elevaron la intensidad, forzaron pérdidas y dieron fluidez al ataque. El control del rebote y la circulación de balón comenzaron a inclinar la pista.
El momento simbólico llegó con la jugada de la noche: asistencia sin mirar de Campazzo para el mate de Hezonja, reflejo de un equipo ya dueño del tempo del partido. Un contundente parcial de 20-8 permitió al Madrid marcharse al descanso con una renta sólida (56-44), tras dominar también el segundo cuarto (29-19).
Parcial: Real Madrid 29 – Estrella Roja 19
Tras el paso por vestuarios, el Real Madrid alcanzó rápidamente su máxima ventaja (62-46), con Campazzo manejando el ritmo y Garuba imponiendo su presencia defensiva. Sin embargo, el Estrella Roja no bajó los brazos y, a base de presión a toda pista y juego directo, llegó a reducir la diferencia hasta los siete puntos.
En ese momento de duda apareció de nuevo la serenidad blanca. Feliz y Campazzo frenaron el amago visitante, y un triple sobre la bocina de Sergio Llull —una de sus clásicas mandarinas— permitió cerrar el tercer cuarto con el marcador bajo control (77-63), manteniendo la iniciativa y la confianza.
Parcial: Real Madrid 21 – Estrella Roja 19

El último cuarto fue un monólogo madridista. Con la ventaja ya estabilizada, el Real Madrid cerró el partido desde la defensa, apoyado en un sobresaliente Usman Garuba, determinante en robos y tapones. Cada intento serbio encontraba respuesta inmediata, bien con transiciones rápidas o con ataques bien ejecutados en estático.
El Estrella Roja se fue diluyendo y el Madrid amplió la renta hasta el 103-82 final, poniendo la guinda a una actuación coral, madura y muy sólida, que asegura el factor cancha en los playoffs y confirma al Movistar Arena como un fortín europeo.
Parcial: Real Madrid 26 – Estrella Roja 19
103 – Real Madrid (27+29+21+26): Campazzo (16), Abalde (-), Okeke (8), Hezonja (19), Tavares (6), -cinco inicial-, Llull (5), Feliz (10), Maledon (12), Lyles (9), Deck (6), Garuba (10) y Len (2).
82 – Estrella Roja (25+19+19+19): Miller-McIntyre (4), Carter (3), Nwora (15), Moneke (14), Bolomboy (-) -equipo inicial-, Butler (10), Rivero (2), Kalinic (3), Ojeleye (8), Miljenovic (3), Izundu (10), Dobric (10).
por Javier Gordo

Imagen: Abalde tuvo que emplearse a fondo para parar a los exteriores del equipo turco. Fotografía cuenta oficial X RealMadrid de Baloncesto
Importantísima victoria que nos mantiene en la pelea por contar con el factor cancha a favor en los cruces de playoff. El equipo hizo probar su propia medicina al mejor equipo en defensa de la competición. Facu, MVP, muy acertado en el triple (4/4), Chiquitín dominando la zona y Lyles derrochando clase en el último cuarto fueron los grandes protagonistas, pero me gustaría destacar a un jugador, Super Mario, que pese a no estar acertado en el lanzamiento, tuvo la valentía de anotar el triple que decidió el encuentro.
Hala Madrid…
Primeros ataques en los que las defensas se imponían, es Super Mario tras 1:20 de juego quien logra inaugurar el marcador, pronto queda claro que no se iban a recibir, no ya ayudas, sino igualdad en el arbitraje, Tavares sufre una clarísima falta que los árbitros deciden ignorar, el Madrid intentaba buscar a Edy que trataba de sacar el balón si se cerraba la defensa, así llega el primer triple del partido por parte de Okeke. Pronto el primer problema con 6-5 en el marcador y menos de cuatro minutos de juego Facu es castigado con su segunda personal. Demasiados errores en posiciones cercanas al aro, 1 de 7 en tiros de dos en los primeros 6 minutos, provocados principalmente por la agresiva defensa local, al que se permiten demasiados contactos, por el contrario el equipo turco estaba errando en el lanzamiento exterior, como resultado partido igualado, 11-11. El partido entra en una fase final alternancia en el marcador, al que se llega 21-19 merced a una última jugada con pérdida en ataque de Garuba, y despiste generalizado para un palmeo tras rebote ofensivo sobre la bocina, precisamente este apartado había sido la clave para Fenerbahce (hasta 5 rebotes de ataque).

Escapada inicial por parte de los locales con un parcial de 8-2 que obliga a Scariolo a pedir su primer tiempo, la defensa local seguía funcionando, planteando en este inicio una zona 2-3. Facu vuelve a la pista, y ayudado por el cierre del rebote defensivo, logramos encadenar un parcial de 0-7 incluido un triple de Deck, que iguala de nuevo el partido y provocando el tiempo de Jasikevicius. A la vuelta lesión en el hombro de Deck que provoca la salida de Mario, el parcial seguía abierto con canastas de Edy y el croata hasta que Melli, el mejor de los locales en este inicio lo corta. Facu toma la responsabilidad anotadora con dos triples, uno de más de 8 metros, que permiten al Madrid aprovechando grandes defensas y el cierre del rebote defensivo alcanzar la máxima diferencia de 6 puntos, cuando se entraba en el último minuto. Scariolo sienta a Facu por precaución, y una buena noticia, Deck vuelve a la pista, donde de nuevo los árbitros toman una decisión controvertida, balón para los locales tras challenge solicitado en el que parece que el balón debía ser para nosotros, en cualquier caso el marcador no se movería, 34-40.
Con un gran robo de Facu se inicia la segunda parte, aunque el Madrid no saca partido y Melli castiga desde el triple, en la siguiente acción los árbitros de nuevo se quieren convertir en protagonistas señalando una inexistente personal en ataque a Tavares que además es castigado con una técnica por una propuesta como otras no señaladas a los locales en la primera mitad. El Madrid logra salvar la diferencia gracias a dos triples de Okeke y Facu, pero primero Hall de tres y luego a los que responde Hall, y a continuación Boston con una canasta y un tiro libre logan acercar a solo dos puntos cuando había transcurrido la mitad del periodo. 46-48. De nuevo aparece Facu para su cuarto triple sin fallo, tras recibir asistencia de Tavares al que seguíamos buscando en la pintura para anotar o doblar balón, y que estaba recibiendo muchos «palos» que no eran sancionados. No lográbamos despegar, Boston seguía manteniendo cerca a los suyos. y aprovechaba la falta de acierto de Mario en el lanzamiento (6 triples errados) finalmente logran empatar a 51 a falta de menos de tres minutos. El Madrid no lograba anotar y Fenerbahce se escapa al 58-51 elevando el parcial a 12-0, Llull desde el tiro libre lo rompe a falta de 22 segundos si bien solo anota uno, aunque nos favorece el rebote y Maledon anota en penetración el 58-54 con el que acaba el cuarto.

Lyles protagoniza las primeras jugadas del cuarto provocando una personal y anotando dos tiros libres con un gran tapón en defensa. Se notaban los nervios por la trascendencia del partido, con pérdidas y errores en el tiro por parte de ambos equipos, desaprovechamos muchas oportunidades para empatar el partido, las pérdidas eran un lastre, y Scariolo opta por la entrada de nuevo de Facu y Tavares. Lyles lograba dos canastas consecutivas para el empate a 60 y Jasikevicius pide un nuevo tiempo muerto a falta de 6 minutos. Tras intercambio de canastas de nuevo ayudita arbitral a los locales, Facu recibe «leches» de todos los colores pero los árbitros señalan lucha, con ventaja clara para Hall que aprovecha Jantunen para anotar un triple, 65-62, Feliz tras rebote de ataque, y Facu desde el tiro libre vuelva a empatar el partido, a continuación Mario tras robo y penetración nos adelanta. Dos errores en el tiro libre de Melli y un tapón de Chiquitín sobre el italiano junto a una penetración de Facu nos permite entrar en el último minuto y medio cuatro arriba. Tiro libre de Boston y presión asfixiante que logramos solventar y hacer llegar el balón a Super Mario que pese a haber fallado sus 7 intentos anteriores no se esconde y anota un triple que nos distancia a 6 puntos a falta de 59 segundos. Nada había decidido Boston, en el partido de su vida, los números lo decían, anota de tres con apenas 5 segundos transcurridos, Lyles responde con su típica «media vuelta» que esta vez sí sentencia el partido tras fallar Hall su intento triple.
69 – Fenerbahce Beko Istambul (21+13+24+11): Melli (15), Tucker (11), Biberovic (1), Jantunen (5), Hall (3) – cinco inicial – Birsen (-), Baldwin (10), Boston Jr. (21), Silva (2), Zagars (-), Colson (-), Birch (1)
74 – Real Madrid (19+21+14+20): Facu (15), Okeke (6), Mario (9), Tavares (12), Feliz (2) – cinco inicial – Lyles (12), Abalde (3), Maledon (7), Deck (5), Garuba (2), Llull (1), Len (-)
...y nada más

Imagen: El poderío de Tavares no fue suficiente ante los griegos. Fotografía Realmadrid.com
El Real Madrid viajó a El Pireo con la necesidad de ganar y la esperanza de que una victoria le colocara de nuevo en la pelea directa por el liderato de la Euroliga, después de haber conocido antes del partido la derrota del Fenerbahce ante el Hapoel Tel Aviv. La oportunidad estaba sobre la mesa. Pero el Olympiacos, líder de la competición y uno de los equipos más completos de Europa, no dejó margen de maniobra. Tyler Dorsey firmó la actuación individual más brillante de la temporada —37 puntos, 7 triples y 43 de valoración, nuevo récord personal en Euroliga— y junto a Sasha Vezenkov (24 puntos y 9 rebotes) destrozó cualquier intento madridista de meterse en el partido. El resultado final fue un contundente 102-88 que deja al Real Madrid en quinta posición, con el factor cancha perdido a falta de dos jornadas para el final de la fase regular y la obligación de ganar en Estambul ante el Fenerbahce el jueves si quiere mantener vivas sus opciones.
El partido comenzó como un aviso de lo que estaba por venir. El Olympiacos salió con una intensidad y un acierto exterior devastadores desde los primeros compases: seis triples en los primeros minutos, con cuatro de un Tyler Dorsey enchufadísimo y dos más de Vezenkov, que abrieron una brecha de 12 puntos en apenas ocho minutos (27-12). El Real Madrid se encontró de golpe con seis pérdidas de balón en el primer cuarto, incapaz de establecer un ritmo en ataque ni de plantear una defensa efectiva ante los movimientos sin balón de los griegos, que explotaron cada mismatch con una precisión milimétrica.
Scariolo reaccionó rápido con un tiempo muerto, pero el Olympiacos no cedió. Fue la entrada de Trey Lyles desde el banquillo la que dio algo de oxígeno al equipo blanco: el canadiense anotó seis puntos, incluidos dos triples, que al menos recortaron la desventaja antes del final del cuarto. Aun así, el primer período acabó con el marcador 31-19, una diferencia de doce puntos que reflejaba a la perfección los primeros diez minutos de partido: brillantes para el Olympiacos, errático y precipitado para el Madrid. El balance de valoración en ese primer cuarto fue de 45-10 a favor de los locales, un dato que lo dice casi todo.

Lo mejor del Real Madrid en toda la noche llegó en la primera mitad del segundo cuarto, y fue verdaderamente notable. Con los suplentes como protagonistas —Lyles, Feliz y Maledon rompiendo la zona griega— y la vuelta de Tavares a la pista en sustitución de un Len sin impacto, el Madrid firmó uno de esos parciales que hacen creer en lo imposible: 4-21 para darle la vuelta completamente al partido. Lyles siguió siendo el más peligroso, Feliz y Maledon empezaron a penetrar con criterio y Tavares, junto a Deck, aportó puntos y físico cerca del aro. Con ese parcial, los blancos llegaron a ponerse cinco arriba (35-40) en el minuto 16, momento en que el Pabellón de la Paz y la Amistad enmudeció.
Bartzokas vio el peligro y actuó de inmediato: volvieron a la pista Dorsey y Vezenkov, sus dos mejores hombres, y la historia cambió radicalmente. McKissic, hiperactivo en ambos lados de la cancha, se sumó para suavizar el ímpetu madridista. Campazzo falló en la última posesión antes del descanso y el Olympiacos cerró el primer tiempo con un parcial de 14-2 en los últimos cuatro minutos que devolvió la ventaja a los griegos. Al descanso, 49-42 para el Olympiacos. Una diferencia de siete puntos que no reflejaba del todo lo que había sido una primera mitad de dos caras completamente opuestas.
El tercer cuarto fue el definitivo. Tras el descanso, los dos equipos comenzaron con cierto equilibrio, con el Madrid recuperando puntos gracias a Campazzo y Hezonja para acercarse hasta el 56-49 en el minuto 23. En ese momento, con el partido aún abierto, volvió a aparecer la dupla Dorsey-Vezenkov en el modo más dañino posible: tres triples consecutivos —dos del escolta americano y uno del ala-pívot búlgaro— para disparar la diferencia hasta los 16 puntos (65-49) en el minuto 26. El Pabellón de la Paz y la Amistad volvió a rugir y el Madrid se quedó sin respuesta.
En ese tramo, Dorsey sumó su sexto triple de la noche, igualando en acierto exterior a todo el equipo completo del Real Madrid, que cerró el partido con un raquítico 6 de 24 desde el perímetro (un 25%). Con Tavares acumulando problemas de faltas y el equipo sin fluidez en ataque, el Madrid no fue capaz de generar el tipo de juego que le había funcionado en el segundo cuarto. Abalde anotó un triple para frenar momentáneamente la sangría, pero fue insuficiente. El exceso de faltas madridista permitió al Olympiacos irse al último período con una cómoda ventaja de 15 puntos (72-57) y la sensación de que el partido ya estaba sentenciado.

Con 14 puntos en contra al inicio del último período, la remontada se antojaba casi imposible, y los hechos lo confirmaron. El Olympiacos entró en modo gestión, aunque con Dorsey en pista eso significaba simplemente seguir anotando cuando hacía falta. Los griegos llegaron a tener 19 puntos de ventaja (84-65) tras un triple de Tyson Ward en el minuto 34, momento en que el partido quedó definitivamente liquidado. Garuba, que acabó eliminado por faltas en el minuto 39, y Lyles fueron los únicos que siguieron compitiendo con intensidad en los peores momentos del equipo.
Scariolo decidió mantener a algunos titulares en los últimos minutos para luchar por el basket average, con Garuba cayendo eliminado sobre Dorsey cuando el americano buscaba su último triple. Con los suplentes en pista, Feliz anotó dos triples en los instantes finales que suavizaron el marcador cosméticamente. El resultado definitivo fue 102-88, con Dorsey cerrando la noche con 37 puntos y la mejor valoración de la temporada en la Euroliga (43 créditos). Lyles fue el mejor del Real Madrid con 22 puntos y seis triples (23 de valoración), mientras Tavares aportó 15 puntos y 9 rebotes. Campazzo se quedó en 14 puntos en una noche para olvidar colectivamente.
La derrota deja un panorama complicado para el Madrid en la recta final de la fase regular. El equipo cae a la quinta posición de la Euroliga, ha perdido el basket average ante el Olympiacos y su balance como visitante es ahora de 5 victorias y 13 derrotas. La última victoria fuera de casa fue el 13 de febrero en Belgrado. A falta de dos jornadas para el final de la fase regular, el Madrid depende de sí mismo para clasificarse entre los seis primeros, pero el factor cancha en el playoff ya se antoja una misión muy difícil. El jueves en Estambul ante el Fenerbahce se jugará buena parte del futuro inmediato del equipo de Scariolo en Europa.
Olympiacos 102 (31+18+23+30): Walkup (3), Dorsey (37), Papanikolaou (3), Vezenkov (24), Milutinov (5) —quinteto inicial—; Ntikilina (-), Ward (4), Peters (3), Joseph (2), Hall (9), McKissic (10) y Fournier (-).
Real Madrid 88 (19+23+15+31): Campazzo (14), Abalde (3), Hezonja (6), Okeke (-), Tavares (15) —quinteto inicial—; Feliz (7), Maledon (2), Llull (2), Deck (9), Lyles (22), Garuba (2) y Len (-).

Imagen: Facu, el mejor del partido en Baskonia. Fotografía Realmadrid.com
Cuarenta días después de la final de la Copa del Rey, el Baskonia volvió a tumbar al Real Madrid. Esta vez en la Euroliga, en el Fernando Buesa Arena, ante 11.239 espectadores que vivieron uno de los finales de partido más trepidantes de la temporada. El equipo de Scariolo llegaba a Vitoria con la posibilidad de asaltar el liderato de la Euroliga tras la derrota del Fenerbahce, pero una vez más el Baskonia —plagado de bajas, sin nada en juego en Europa y con el único combustible del orgullo— tuvo la capacidad de arruinar los planes blancos en el último segundo. Dos tiros libres de Kobi Simmons a 1,9 segundos del final, una canasta de Hezonja fallada y un triple de Llull que no tocó ni el aro sellaron el 98-96 y dejaron al Madrid con la herida abierta y la sensación amarga de lo que pudo ser. Campazzo, con 21 puntos y 30 de valoración, fue el faro de los blancos en una noche en la que todo estuvo al alcance de la mano y se escurrió en los dos últimos minutos.
(29-27)
El Madrid llegó a Vitoria con la cabeza puesta en el liderato y las piernas dispuestas a correr. Facundo Campazzo salió enchufado desde el salto inicial: generó los primeros 15 puntos del equipo, con 11 de acierto consecutivo y dos asistencias para Tavares, que se mostró dominante en la pintura y aportó ocho puntos en el primer cuarto. El ritmo era alto, frenético incluso, y la sensación de que el Madrid iba a imponer su ley parecía sólida con 11-15 en el marcador.
Pero el Baskonia, que afrontaba el partido con múltiples bajas —sin Howard ni Kurucs entre los más destacados— no se arrugó. Los vitorianos encontraron en el triple su salvavidas y lo explotaron con una eficacia pasmosa: un demoledor 8 de 9 desde el perímetro les permitió mantenerse siempre a rebufo del Madrid e incluso ponerse por delante en el marcador al final del cuarto. Mamadi Diakité, que acabaría siendo uno de los protagonistas de la noche, anotó tres triples en el período. Un triple imposible de Luwawu-Cabarrot sobre la bocina puso el 29-27 y dio a los locales la primera ventaja del partido. Scariolo recibió encima una técnica por protestar una decisión arbitral que tampoco ayudó a cerrar el cuarto con buen sabor de boca.
(48-53)
El inicio del segundo cuarto fue un jarro de agua fría. Luwawu-Cabarrot tomó el mando en los primeros minutos del período y lideró a los suyos en un demoledor parcial de 13-0 que dejó al Madrid sin respuesta durante más de tres minutos y medio. El Buesa Arena rugía. Baskonia llegó a estar 11 arriba (42-31) y el conjunto de Scariolo parecía atascado, incapaz de encontrar el camino a canasta, acumulando faltas y pérdidas de balón que el equipo local aprovechó con eficacia.
Fue entonces cuando el Madrid mostró el carácter de los equipos grandes. Deck rompió la sequía desde la línea de personal, Hezonja encendió el motor con cinco puntos consecutivos y Llull entró desde el banquillo para cambiar la inercia del partido. La defensa blanca subió de intensidad, Tavares cerró la zona y el Baskonia, que había gastado muchas energías en el arranque exterior, empezó a sufrir. Un primer triple de Llull acercó al Madrid (48-46), y el segundo le dio la delantera (48-49) a falta de poco para el descanso. Una antideportiva de Omoruyi sobre Campazzo permitió al Madrid redondear la remontada. Al vestuario con 48-53, después de un parcial de 6-22 en la recta final del cuarto. Una remontada de once puntos que dejaba al equipo en disposición de controlar el partido en la segunda mitad.
(73-76)
La salida del vestuario fue buena para el Madrid. Okeke sumó rápido para poner la máxima del partido (50-58) y el equipo de Scariolo parecía encaminado a gobernar el tercer cuarto con comodidad. Hezonja, que había salido con energía renovada, aportó puntos importantes y Campazzo, con faltas pero activo, siguió siendo el motor ofensivo del equipo. Con Garuba activo en defensa y Tavares imponiendo criterio bajo los aros, los blancos parecían tener el partido en la mano.
Sin embargo, el Baskonia tenía a Mamadi Diakité. El interior marfileño firmó una actuación exterior de otro mundo: cinco triples en cinco intentos durante el encuentro, un acierto que desafía cualquier lógica estadística para un jugador de su posición, y que mantuvo a los vitorianos enganchados al partido contra todo pronóstico. Cada vez que el Madrid intentaba abrir brecha, Diakité respondía desde la larga distancia. El tercer cuarto se convirtió en un tira y afloja permanente, con ambos equipos empatando parciales sin que ninguno lograra despegarse de manera definitiva. El período acabó con el Madrid todavía por delante, pero por apenas tres puntos: 73-76. El partido estaba completamente abierto y el Buesa Arena presagiaba un final de infarto.

(98-96)
El último cuarto comenzó como el Madrid necesitaba. Garuba se multiplicó en ambos lados de la cancha, los suplentes blancos abrieron un parcial de 0-6 sin respuesta local en los primeros minutos y el equipo recuperó una renta de siete puntos (73-82) que parecía suficiente para gestionar el tramo final. Llull añadió dos triples más desde el perímetro para estirar la ventaja hasta 83-87 a cinco minutos del final, y en ese momento todo apuntaba a victoria.
Pero entonces llegó Kobi Simmons. El escolta americano, que cerró con 21 puntos, tomó las riendas del Baskonia en el momento más importante y firmó un final de partido de película. Primero anotó un triple para acercar a los suyos (78-82), luego Diakité volvió a aparecer sobre la bocina con su quinto triple (83-87) y el ritmo de intercambio de canastas favoreció a los locales. El cuarto falta de Tavares lo sacó del partido en el tramo decisivo. A 1:05 del final, un nuevo triple de Simmons dejó el marcador en 94-95 y el Buesa Arena estalló. Scariolo pidió tiempo muerto, Campazzo fue a la línea y solo anotó uno de dos tiros libres. Luwawu-Cabarrot, implacable con 26 puntos en total, empaló a 96 a falta de 37 segundos.
En la siguiente posesión, Hezonja no acertó en un tiro de dos puntos que habría dado prácticamente la victoria, y encima provocó falta sobre Simmons a solo un segundo del final. El americano anotó los dos tiros libres para el 98-96. Al Madrid le quedaron dos segundos y el balón para el lanzamiento de Llull, pero la pedrada del capitán menorquín no rozó ni el aro. Derrota por dos puntos, 98-96, con el liderato de la Euroliga escapándose en el último instante.
El Madrid se queda con 22 victorias y sigue dependiendo de sí mismo para lograr el factor cancha en el playoff, pero la agenda de las próximas jornadas no tiene margen de error: Olympiacos y Fenerbahce esperan la semana que viene. Campazzo (21 puntos, 9 asistencias, 30 de valoración), Hezonja (17), Llull (12) y Tavares (10 puntos y 11 rebotes) lideraron a los blancos en una derrota que sabe a injusta por lo que ocurrió en los dos últimos minutos, pero que también invita a la reflexión sobre la capacidad para cerrar partidos cuando más importa.
Kosner Baskonia 98 (29+19+25+25): Simmons (21), Villar (-), Spagnolo (7), Omoruyi (15), Diakité (21) —quinteto inicial—; Luwawu-Cabarrot (26), Nowell (2), Frisch (2) y Radzevicius (4).
Real Madrid 96 (27+26+23+20): Campazzo (21), Abalde (-), Hezonja (17), Okeke (9), Tavares (10) —quinteto inicial—; Maledon (6), Llull (12), Deck (11), Garuba (8) y Feliz (2).
por Javier Gordo

Imagen: Feliz MVP del partido, su robo final impidió la sorpresa. Fotografía cuenta oficial X RealMadrid de Baloncesto
Partido intenso en Gerona, ante un público muy hostil, para anotarnos una nueva victoria en la competición doméstica. El encuentro permitió a Scariolo rotar jugadores tras una intensa semana y pese a dominar el marcador en prácticamente la totalidad de los minutos, tuvimos que sufrir hasta el final. Gran partido de Feliz, acompañado en ataque por Lyles y Mario, máximo anotador, con Tavares apuntándose su tapón 600 en Liga (más los que le han quitado).
Hala Madrid…
Descarte de Deck como extracomunitario y de Facy y Llull a los que Scariolo prefirió dar descanso, Procida, Almansa y Kramer que incluso forma parte del quinteto inicial, eran los elegidos. El ambiente, como era de esperar, antimadridista con cánticos de «así gana el Madrid» desde la primera jugada, un claro campo atrás tras el salto inicial, pero como siempre el cántico no tiene nada que ver con el desacierto arbitral. El Madrid inicia con un 0-5 tras canasta de Edy y triple de Mario pero pronto los locales dan la vuelta al marcador con un parcial de 7-0 que rompe Maledon en penetración tras varios ataques fallados, repite el francés en la siguiente acción tras pérdida local y Busquets pone el 9-9. El verdadero protagonista de este inicio de encuentro eran las pérdidas en ambos equipos, mucha precipitación en ataque y defensas que se imponían, con algún contacto de más no señalado por los árbitros. Scariolo comienza las rotaciones con entrada de Len, Feliz, Procida y Lyles, la diferencia llega a seis puntos tras con tres canastas seguidas, Mario, Procida, y Feliz tras rebote ofensivo y obliga a Moncho a solicitar el primer tiempo muerto. Abalde completaba la rotación del quiteto inicial, los locales trataban de atacar muy rápido y se equivocaban, Len roba y Lyles aumenta la ventaja a 8. Needham rompe desde el tiro libre el parcial madridista y el cuarto acaba con en 13-22 tras un intercambio de puntos entre Lyles y Hughes y un triple final de Abalde. Seis pérdidas por equipo en este cuarto.

Solo 1 de 8 en triples para el Girona, 2 de 5 en el Madrid, eran demasiado lastre para los locales, Livingston (supongo) anota la primera canasta del cuarto tras error en el triple por parte del Madrid. Garuba y Maledon habían entrado en pista, Needham con dos triples consecutivos vuelve a meterse en el partido 21-22, antes de que Maledon con un triple y Procida en contra tras un gran tapón de Garuba volviesen a distanciarnos. El ritmo del partido era el mismo, con los locales con ataques muy rápidos y el Madrid tratando de correr al recuperar, y con penetraciones en los ataques estáticos, el Madrid con Lyles de ejecutor logra escaparse de nuevo en el marcador, llegando a 10 la ventaja, 21-31. De nuevo volvía la precipitación en ataque y los locales lo aprovechaban, 4 puntos y una falta de tiro pendiente obliga a Sergio a pedir tiempo muerto, Tavares volvía a pista, también Okeke, al menos los errores en los triples por parte local impedían un mayor acercamiento, y Mario, en una nueva transición, anota un 2+1, 27-34. No había continuidad en la anotación y cinco puntos de Livingston enciende a la grada local, aunque Feliz se encarga de apagarla momentáneamente con un triple, aunque a continuación otro no toca ni aro, tampoco en la siguiente Mario tras dos tiros libres de Hughes, los locales seguían fallando triples, pero recuperaban los rebotes ofensivos, muy largos, y así llegó la última canasta del cuarto que se cerraba con un ajustado 36-37. Los errores en los triples (3 de 11 locales, 2 de 9 por nuestra parte) habían marcado el cuarto junto con el buen hacer por parte de Girona en el rebote ofensivo.
Scariolo pone en cancha a Maledon y Feliz a la vuelta de vestuario, Livinsgton con un triple logra poner por delante a los locales aunque pronto Okeke desde la esquina devuelve la acción, el partido seguía la misma línea, ataques rapidísimos con poco acierto, Livinsgton vuelve a anotar de tres con nueva respuesta por parte de Okeke esta vez con un 2+1. El encuentro se mostraba igualado, a errores, los más, y aciertos, con ahora protagonismo en los últimos para Mario, y con el público protestando todo, un 2+1 de Maledon y un robo con canasta de Mario provocan un nuevo tiempo de Moncho con 48-53. No habíamos logrado escaparnos por falta de acierto en el lanzamiento esterior, 2 de 7 en los primeros 6 minutos, pero con dos aciertos de Lyles y Feliz desde la línea logramos volver a poner los dos dígitos de ventaja de nuevo, 53-63 , como tras una canasta sobre la bocina de posesión de Maric tras dos tapones de Tavares que llegaba a los 600 en Liga, hace Procida desde la esquina. Vildoza anota un triple, dentro ya del último minuto, y susto para Len que se dobla el tobillo tras un rebote en ataque y es sustituido por Garuba, con dos tiros libres del argentino se llega al final del periodo, 60-66.

Los triples protagonizan el inicio del cuarto cuarto, Lyles abre las hostilidades, Vildoza acepta el reto y anota desde la frontal, y Feliz se une a la fiesta, una contra de Abalde, correr tras recuperar era lo que mejor nos funcionaba en el encuentro, vuelve a poner los dos dígitos de diferencia en el marcador, 63-73. Geben cogía el relevo en el ataque local con dos tiros libres y respondiendo desde el 6,75 a un nuevo triple de Lyles, el Madrid no frenaba con un 2+1 de Feliz en penetración, tampoco Girona con un nuevo triple de Rosembert. Los siguientes puntos del Madrid llegaron tras rebote en ataque, Garuba y Procida, que parecían poner una distancia insalvable cuando nos acercábamos a los últimos 5 minutos, pero un triple de Needham y un 2+1 de Busquets obligan a Scariolo a parar el partido. Garuba y Livingston protagonizan un intercambio de canastas, y nuestra pantera antes de dejar sitio a Tavares logra en una gran acción defensiva sobre el base local provocar campo atrás, no aprovechamos la ventaja y Edy comete una falta antideportiva por agarrón a Maric, un error de chiquitín. La jugada tiene como mal menor que el bosnio falla los dos tiros libres, pero no Needham anota de tres, el Madrid falla en ataque y tras un tiro libre de Maric, que falla otro intento, logran ponerse a 3 puntos, e incluso tienen un lanzamiento triple para empatar el partido. Nueva sesión de cánticos tras una falta a Feliz que claramente era de tiro, al menos los árbitros no se dejan influenciar y pese al challenge de los locales mantienen la decisión, dos tiros libres para el dominicano que anota para entrar en los dos últimos minutos cinco arriba. Needham anota un nuevo triple, su quinto triple en cinco intentos, Chiquitín se resarce de su error anterior con un palmeo a una penetración de Mario. Needham falla dos triples de forma consecutiva, el baloncesto es así, aunque Mario también falla la penetración, Busquets tras rebote en ataque logra poner a dos a los locales a falta de 22,4 para el final, como no puede ser de otra forma, falta de los locales, hay dos pero los árbitros eligen la que recibe Super Mario que anota los dos. Nada finalizado, Livingston antota de tres el 90-91 con 15,4 para el final, Feliz es ahora quien recibe la falta y quien anota el primero, el segundo no, pero el rebote se le escapa a Livingston, tras tiempo muerto, Mario recibe una nueva falta, anotando y parecía sentenciar el encuentro a falta de 9,6 segundos, pero un triple de Busquets a falta de 3,5 segundos y un fallo en el primer tiro libre de Abalde tras recibir falta de inmediato pone la emoción al partido que Feliz con un robo se encarga de finiquitar.
93 – Basquet Girona (13+23+24+33): Hughes (4), Livingston (24), Geben (12), Rosembert (5), Martinez (1) – cinco inicial – Busquets (11), Needham (17), Ferrando (-), Vildoza (10), Sanmartín (-), Maric (9), Susinskas (-).
95 – Real Madrid (22+15+29+29): Karmer (-), Okeke (6), Mario (19), Maledon (12), Tavares (6) – cinco inicial – Feliz (17), Lyles (16), Abalde (6), Procida (9), Garuba (4), Len (-), Almansa (-) ,
…y nada más
por Javier Gordo

Imagen: Kong vs T-Rex, nuestro chiquitín se las tuvo que ver con Poirier, uno de los nuestros. Fotografía Javi Gordo
Nueva victoria en casa en Euroliga, esta vez ante el Efes de nuestros queridos Laso y Poirier. Tras un mal inicio el Madrid volvió a demostrar su fortaleza en un segundo cuarto descomunal, liderado por Lyles y Llull, los visitantes no se dieron por vencidos, pero el Madrid supo dominar, primero con Tavares que imponía su ley bajo el aro y luego con Deck que impartió un «clinic» de juego al poste bajo. Un paso más cerca del objetivo – clasificarnos para los playoffs – y en la lucha por el factor cancha.
Hala Madrid…
Como es habitual, ovación del Palacio en la presentación de dos de los nuestros, Laso y Poirier, también a lo largo del partido aplausos para dos visitas ilustres cuando les enfocaron las cámaras, Causeur, cómo le echamos de menos, y una visita futbolera, Lunin. Facu cumplía su partido 500 y Abalde su partido 400 con nuestro equipo.El partido no empezó bien, el Anadolu Efes, a pesar de ocupar la antepenúltima plaza de la clasificación sin opciones matemáticas de acceder al playoff, salió al Palacio con una agresividad e intensidad que nos tomó por sorpresa. La defensa turca fue un muro desde el primer segundo: casi cinco minutos sin que nuestro equipo pudiera anotar una sola canasta, sumidos en un bloqueo incomprensible con solo 4 de 17 en tiros de campo durante el cuarto. El protagonista principal del inicio fue Jordan Loyd, escolta de enorme calidad que anotó ocho de los primeros puntos de su equipo, castigando desde el triple. Ercan Osmani, en su labor de organizador, más el aporte físico de Kai Jones, que firmó dos tapones consecutivos, el Efes dejaba muy buenas sensaciones. El parcial llegó a ser de 0-12, poniendo en alerta a toda la afición que inmediatamente comenzó a alentar más fuerte al equipo, fue entonces cuando apareció Super Mario, que rompió el maleficio con el primer triple madridista y encendió la mecha para que Tavares sumara su primer mate. Pero el cuarto se cerró con el Efes mandando, 11-21. Tocaba reaccionar.

Como ya ocurrió el domingo ante nuestro máximo rival, el Madrid voló en un segundo cuarto majestuoso, la transformación fue total, la defensa subió de intensidad de manera inmediata, con Usman Garuba, multiplicándose en cada rebote, en cada ayuda, anulando a Efes y permitiendo que el Madrid empezase a correr. En ataque dos protagonistas claros, Lyles, que acabaría siendo el máximo anotador del partido con 14 puntos y cuatro triples, tomó el mando desde el perímetro, y nuestro capitán eterno, el increíble encadenó dos triples consecutivos, el segundo de ellos mandarinazo, entre ambos cinco triples seguidos que pusieron patas arriba el partido. El parcial del cuarto lo dice todo 31 a 12, ventaja de 9 al descanso y sensación de superioridad.
En el tercer cuarto el Madrid trató de poner tierra de por medio mientras que el Efes, haciendo la goma, impedía la escapada definitiva. El equipo turco encontró por fin algo más de fluidez en ataque gracias al aporte del trío formado por Hazer, Dozier y nuestro querido Vincent Poirier, que mejoró la defensa y aportó puntos cerca del aro. Jordan Loyd continuó en racha, sumando cinco puntos seguidos para acercar a los suyos. Lo que parecía tras el segundo cuarto que sería una noche tranquila no terminaba de confirmarse. El Madrid respondía, Facu manejaba los tiempos del encuentro, sumando cinco puntos y seis asistencias en este período, y Chiquitín, anotaba y rebotaba, imponiendo su ley bajo el aro y neutralizando cualquier intento de dominio interior del Efes. Con todo, los visitantes llegaron al último cuarto a tan solo siete puntos, 60-53.

El Efes se acercó peligrosamente: 65-62 a falta de seis minutos. Scariolo paró el partido, y nuestro equipo respondió con un parcial de 15 a 6 que enterró definitivamente al equipo de Laso. El gran protagonista de ese tramo decisivo fue Gabriel Deck, el tortuga acabó como protagonista del encuentro con 11 puntos, 7 rebotes para un gran 21 de valoración. Deck se mostró imparable en el poste, recibiendo de espaldas a canasta se las apañaba para dominar al rival, pero no solo cerca del aro era vital, un triple suyo inició de salida a la racha definitiva, Lyles se unió a la fiesta del argentino y cerró el parcial con su cuarto triple para poner el 80-62 era la estocada definitiva pese a que. como no podía ser de otra forma en un equipo dirigido por Laso, Efes no se dio por vencido, pero solo consiguieron maquillar el marcador, 82-71 con Loyd, 21 puntos en total, 35 de valoración, como gran referente. Son 17 victorias en 18 encuentros en casa, para 22 en total que nos colocan igualados en la segunda posición con Olympiacos.
82 – Real Madrid 82 (11+31+18+22): Campazzo (7), Abalde (0), Hezonja (12), Okeke (5), Tavares (10) —quinteto inicial—; Lyles (14), Deck (11), Garuba (9), Llull (8), Feliz (4), Maledon (2) y Len (-).
71 – Anadolu Efes 71 (21+12+20+18): Loyd (21), Hazer (6), Dozier (11), Poirier (10), Cordinier (5) —quinteto inicial—; Jones (5), Osmani (9), Blakeney (2), Weiler-Babb (2) y Lee (-).
…y nada más

Imagen: Lyles finalizando una contra. Fotografía Realmadrid.com
El Real Madrid de Sergio Scariolo volvió a reivindicarse como el mejor equipo de la Euroliga en casa. En una noche tan peculiar como significativa —el Movistar Arena hubo de disputarse a puerta cerrada por razones de seguridad, tal y como ya ocurriera ante el Maccabi Tel Aviv a principios de temporada— los blancos firmaron una actuación de alto nivel para imponerse al Hapoel Tel Aviv por 92-83 en un duelo directo de enorme trascendencia en la lucha por el Top 4. La victoria tiene un doble valor: el Madrid se coloca tercero en la clasificación, superando al propio Hapoel en la tabla, y además se asegura el basket average en un hipotético empate final con los israelíes. Con esta victoria, el Madrid alcanza 21 triunfos en la Euroliga y suma su duodécima victoria consecutiva como local en la competición. Hezonja, Maledon y Campazzo fueron los grandes artífices de una noche para el recuerdo.
(24-19)
Con las gradas vacías pero el alma bien puesta, el Real Madrid salió a cancha con una determinación incuestionable. Facundo Campazzo tomó el mando desde el salto inicial y anotó diez de los doce primeros puntos del equipo sin fallo alguno, guiando la ofensiva local con claridad y marcando el tono del partido desde los primeros minutos. Su combinación de tiros exteriores y penetraciones al aro obligó al pívot Dan Oturu a cargarse de personales muy pronto, lo que condicionó el juego interior del Hapoel durante gran parte del encuentro. Con 15-10 en el marcador y apenas cinco minutos disputados, el Madrid ya había dejado su impronta.
El equipo israelí, sin embargo, no se rindió. Oturu aprovechó algunos descuidos defensivos en transición para mantener el partido abierto, y Hapoel fue entrando poco a poco al encuentro hasta plantar cara al final del cuarto. El intento de Micic sobre la bocina no entró, y el Madrid cerró el primer período con una ventaja de cinco puntos (24-19). La concentración de los blancos fue total desde el primer segundo, y el banquillo merengue —que suplía con garra y gritos la ausencia de la afición en las gradas— celebró cada acción defensiva con la intensidad de quienes saben que este tipo de partidos se ganan desde el compromiso colectivo.

(45-35)
El segundo cuarto fue el momento en que el Madrid empezó a imponer su ley. La mejora defensiva fue notoria: el Hapoel, equipo poderosísimo en ataque y con el mejor porcentaje en tiros de dos de toda la Euroliga, llegó al descanso con un demoledor 2 de 12 en triples, cifra que refleja el trabajo extraordinario de la defensa blanca. Con los israelíes incapaces de encontrar ritmo desde el perímetro, el Madrid castigó con fluidez en el contraataque.
La jugada más celebrada del período llegó de la mano de un mito: Sergio Llull firmó un triple a tablero —mandarina incluida, marca de la casa— que situó el marcador en 39-28 y desató la euforia del banquillo blanco. Chris Jones, principal amenaza del Hapoel, encadenó puntos para intentar recortar, pero Scariolo frenó el partido con un tiempo muerto cuando los israelíes encadenaron dos canastas consecutivas, una muestra de la gestión inteligente del técnico italiano. La primera mitad terminó con el Madrid mandando con claridad: 45-35. Una renta de diez puntos que, a la vista de lo que ocurrió después, se antojó incluso escasa.
(71-60)
Si el segundo cuarto fue el de la solidez, el tercero fue el del festival. El Madrid salió del vestuario dispuesto a romper el partido, y un arranque arrollador comandado de nuevo por Hezonja colocó la máxima renta hasta ese momento: +16 puntos. El acierto exterior de los blancos fue demoledor, con un soberbio 5 de 8 en triples en el período que desarmó cualquier intento de reacción israelí. El banquillo celebró hasta de forma irónica el primer triple de Okeke —1 de 5 hasta ese momento— en una imagen que reflejaba perfectamente el ambiente festivo que los jugadores trataban de recrear pese a las gradas vacías.
El Hapoel, entregado a un errático Micic —sin acierto exterior ni capacidad para generar para sus compañeros—, se apoyó casi en exclusiva en un colosal Chris Jones, que firmó nueve puntos en este cuarto a base de acciones individuales para mantener un hilo de vida. La diferencia llegó a ser de 18 puntos (63-45), pero Jones recortó lo suficiente para que el marcador al final del tercer cuarto reflejara 71-60. El Madrid seguía mandando con autoridad, pero el partido no estaba del todo muerto. El último cuarto diría la última palabra.

(92-83)
El Real Madrid no se permitió ni un segundo de relajación. Al inicio del último cuarto, los blancos salieron con la misma intensidad defensiva que había caracterizado todo el partido y firmaron un devastador parcial de 13-2, fundamentado en un gran movimiento de balón y en un Maledon de nuevo brillante, que terminó de romper el encuentro y despejar cualquier duda. El Hapoel cayó pronto en problemas de falta —en situación de bonus con apenas un minuto y medio jugado del cuarto— lo que permitió al Madrid moverse con mayor soltura en ataque y sumar desde la línea de tiros libres, donde el equipo exhibió un acierto extraordinario: 25 de 28 convertidos en todo el partido.
La ventaja se estiró hasta los 22 puntos (84-62), y fue entonces cuando Itoudis retiró a Micic y Blakeney dando entrada a sus jugadores menos utilizados, una señal inequívoca de rendición a falta de seis minutos. El Hapoel maquilló el resultado en el tramo final, pero el Madrid ya navegaba con el piloto automático puesto. Feliz cerró el partido con autoridad, Lyles sumó puntos cerca del aro, y el resultado final fue 92-83, con cinco jugadores en dobles dígitos: Hezonja (15 puntos, 10 rebotes y 23 de valoración), Maledon (13 puntos y 19 de valoración), Lyles (12), Feliz (10) y Campazzo (11, con cinco asistencias). Un esfuerzo coral que resume a la perfección la grandeza de este equipo.
El Movistar Arena volvió a ser una fortaleza inexpugnable. Doce victorias consecutivas en casa en la Euroliga, 21 triunfos en la temporada continental y el tercer puesto de la clasificación recuperado con el playoff en el horizonte. Scariolo sigue construyendo, partido a partido y sin hacer ruido, un equipo que tiene madera de campeón.
Real Madrid 92 (24+21+26+21): Campazzo (11), Abalde (6), Hezonja (15), Okeke (6), Tavares (6) —cinco inicial—; Lyles (12), Maledon (13), Deck (8), Garuba (2), Llull (3), Feliz (10) y Len (-).
Hapoel Tel Aviv 83 (19+16+25+23): Micic (8), Bryant (13), Malcolm (-), Wainright (5), Oturu (10) —cinco inicial—; Motley (13), Jones (15), Blakeney (3), Timor (2), Edwards (10), Randolph (2) y Madar (-).