Liga 26/27 -Jornada 5-| Una primera parte de campeón y una segunda de aviso

«Imagen. Carreras y Mbappé celebran el 2-0. Fotografía X Real Madrid.»
El equipo necesitaba una noche así y la tuvo. Desde una mirada más fría, todavía hay cosas que corregir.
Real Madrid CF 4 Rayo Vallecano 1
Primera parte: el Madrid que todos quieren ver
El comienzo fue exactamente lo que podía pedir el madridismo después de la derrota contra el Betis.
El Madrid salió agresivo, vertical y con una presión mucho más reconocible. No necesitó demasiados minutos para instalarse cerca del área del Rayo y, sobre todo, consiguió algo fundamental: recuperar muy arriba y convertir esas recuperaciones en ocasiones.
El 1-0 llegó en el minuto 13. Carreras fue derribado dentro del área tras una acción en la que el Madrid había movido rápidamente la pelota. Penalti y Mbappé no perdonó. El francés había fallado desde los once metros días atrás, pero esta vez engañó completamente a Audero.
Y el gol no hizo que el Madrid levantara el pie.
Tres minutos después llegó el segundo. Mbappé recibió, combinó con Carreras y el lateral español terminó la jugada con un magnífico zurdazo raso. Fue probablemente una de las imágenes más positivas de la noche: lateral incorporándose, delantero asociándose y una acción colectiva rápida y limpia.
El Rayo estaba completamente superado.
Con el 2-0, el Madrid encontró espacios todavía mayores. Diomande dejó detalles interesantes, aunque se le vio algo tímido en su primera titularidad. Bellingham, mientras tanto, volvió a ejercer como ese futbolista que conecta el centro del campo con los tres delanteros y que aparece constantemente en zonas peligrosas.
El tercero llegó en el 34′.
La jugada nació de Vinícius, que aceleró por la izquierda y encontró a Bellingham en una posición magnífica. Jude solamente tuvo que poner el interior para batir a Audero. 3-0 y partido prácticamente resuelto antes del descanso.
Y aquí es donde, como madridista, uno puede quedarse con la mejor imagen de la noche: el Madrid fue reconocible.
Presión, velocidad, talento individual, llegadas desde segunda línea y una sensación de peligro prácticamente cada vez que el equipo aceleraba.
Pero también conviene ponerlo en contexto: el Rayo llegaba muy condicionado por sus bajas y fue incapaz de ofrecer durante esa primera mitad la resistencia que probablemente necesitaba.
Al descanso: 3-0

No había mucho que discutir. El Madrid había sido claramente superior y había sentenciado el encuentro en 45 minutos.
Y aquí llegó la parte menos convincente.
El Madrid salió del vestuario con una marcha menos. Es comprensible teniendo en cuenta que el encuentro estaba prácticamente decidido y que el equipo venía de jugar Champions entre semana, pero también es cierto que esa relajación permitió al Rayo volver al partido.
En el minuto 50 llegó el 3-1.
Una pérdida de concentración en la defensa permitió que Ratiu prolongara una pelota y que Sergio Camello apareciera para batir a Courtois. El delantero rayista volvió a demostrar su gran momento goleador y puso algo de emoción a un partido que parecía completamente cerrado.
Y, durante unos minutos, el Rayo se lo creyó.
Ahí apareció Courtois. El belga tuvo que intervenir para evitar que el conjunto visitante marcara el segundo y mantuvo una ventaja que, pese a ser amplia, empezaba a generar cierta inquietud.
Desde el punto de vista madridista, fue el típico momento que deja una pequeña enseñanza: si el Madrid baja demasiado la intensidad, cualquier equipo de Primera puede hacerle daño.
El Bernabéu tampoco estuvo completamente satisfecho con ese tramo. Hubo pitos ante algunas acciones y cierta sensación de impaciencia. La goleada no evitó que el público señalara los problemas defensivos y la relajación del equipo.
Mourinho movió el banquillo y ahí apareció uno de los nombres de la noche: Arda Güler.
El turco volvió a demostrar por qué está llamado a tener un papel importante. Su entrada aportó pausa, imaginación y capacidad para encontrar pases que rompieran líneas. El Madrid recuperó progresivamente el control.
También entraron jugadores como Tchouaméni y Camavinga, buscando gestionar el esfuerzo y cerrar el encuentro.
Incluso hubo un pequeño susto con Tchouaméni después de una acción con Güler, aunque el francés pudo continuar.
El Rayo todavía tuvo alguna oportunidad, pero la sensación ya no era de peligro real de remontada. El Madrid había recuperado el mando.
Y cuando parecía que el partido terminaría 3-1, apareció de nuevo el protagonista de la noche.

Minuto 90.
Güler encontró a Mbappé y el francés hizo lo que mejor sabe hacer: recibir, atacar el espacio y sacar un derechazo cruzado imposible para Audero. 4-1.
Doblete para Mbappé y seis goles en las cinco primeras jornadas de Liga.
Una primera mitad espectacular, una segunda mitad más irregular y un resultado que permite al Madrid recuperar confianza después del tropiezo ante el Betis. La victoria coloca a los blancos con 12 puntos, igualados provisionalmente con el Barcelona, aunque los azulgranas tienen un partido pendiente.
Como madridista, me quedo con la primera parte: ese es el techo que puede alcanzar este equipo.
Como cronista, me quedo con la advertencia de la segunda: si quiere pelear por todo, el Madrid tendrá que aprender a no desaparecer durante 20 minutos aunque el partido parezca sentenciado.
Pero esta noche, después de lo ocurrido ante el Betis, tocaba ganar. Y el Madrid ganó. Con autoridad. 4-1.
Alineaciones
Real Madrid CF: Courtois; Dumfries, Konaté, Rudigüer, Carreras; Bernardo Silva, Diamonde, Valverde; Bellingham, Vinicius, Mbappé. Sustituciones: Min.46, Camavinga por Valverde; Min.69, Tchouaméni por Bernardo Silva; Min.72, Güler por Diamonde; Min.89, Cucurella por Vinicius.
Rayo Vallecano: Audero; Ratiu, P. Ciss, Pedrosa, Lejeune; Unai López, Tsitaishvili, Gnangoro, Pedro Díaz; Álvaro García y Camello. Sustituciones: Min.67, Óscar Valentín y Belaid por Pedro Díaz y Gnangoro; Min.75, Alemao y Sadick por Unai López y Camello; Min.86, Balliu por Pedrosa.
Tarjeta amarilla para P. Ciss













