Liga 25/26 -Jornada 21- | Un Madrid Real

«Imagen. Mbappé sigue perforando las metas rivales. Hoy, doblete en Villarreal. Fotografía Realmadrid.com»
Si señores, un Madrid Real, porque éste es el Real Madrid que todos queremos. Han sido semanas muy convulsas entorno al equipo. Mucho runrún mediático qué hizo incluso mella en gran parte de la afición merengue, y que acabó con la marcha de Xabi Alonso sin poder concluir un proyecto que parecía ilusionante. Pero dicen que tras la tormenta llega la calma, y tras la eliminación copera ante el Albacete y ya con Álvaro Arbeloa a los mandos del equipo, hemos visto una cara muy mejorada al equipo ante Levante, Mónaco y hoy especialmente ante el Villarreal. Se nota a los jugadores muy comprometidos, y un juego muy mejorado en el aspecto defensivo. En el aspecto ofensivo aún hay margen de mejora, y no por lo que tenemos en ataque, sino porque nos sigue faltando en la zona de creacción ese jugador que marque las difrencias. Y eso que Güler se está haciendo con los galones en la medular. Ésta victoria ante un gran Villarreal, que de momento nos coloca cómo líderes debe de ser el inicio de por fin, esa nueva etapa que todos los madridistas esperamos con ilusión.
Introducción (Antonio Armero Rodríguez)
Villarreal CF 0 Real Madrid CF 2
Primer tiempo: respeto mutuo, control sin profundidad y un equilibrio tenso
El encuentro arrancó con un tono que ya anticipaba lo que vendría después: ritmo alto, piernas rápidas, pero cabezas frías. Villarreal y Real Madrid se midieron más de lo que se atacaron durante muchos minutos, conscientes ambos de que el primer error podía marcar el rumbo del choque.
El Villarreal quiso mandar desde la pelota. Salió con una circulación limpia, apoyándose en su mediocampo para atraer la presión blanca y buscar salidas por fuera. El Real Madrid, lejos de presionar de manera alocada, eligió un bloque medio, compacto, con las líneas muy juntas y vigilancias constantes sobre los jugadores creativos amarillos. No era una noche para desordenarse.
Con balón, el Madrid se mostró correcto, pero contenido. La posesión fue alterna, aunque ligeramente favorable a los blancos, que movían la pelota con criterio pero sin acelerar. Faltó profundidad en los primeros compases. Vinicius y Rodrygo recibían lejos del área, Mbappé vivía más de espaldas que encarando, y los interiores priorizaban no perder la posición antes que arriesgar el pase definitivo.
El Villarreal, por su parte, tampoco encontraba grietas claras. Algún intento de llegada tras balón parado, algún centro lateral bien defendido, y poco más. Courtois apenas tuvo que intervenir, pero tampoco el portero local fue exigido en exceso. Todo estaba bajo control, aunque con la sensación permanente de que el partido podía romperse en cualquier detalle.
Con el paso de los minutos, el Madrid empezó a sentirse algo más cómodo. Arda Güler encontró espacios entre líneas, Vinicius ganó un par de duelos por la izquierda y Mbappé dejó un par de desmarques que no terminaron de ser aprovechados. No eran ocasiones claras, pero sí avisos.
El primer tiempo se fue apagando sin goles, con la sensación de partido igualado, táctico, casi de ajedrez. Un 0-0 que no molestaba a ninguno, pero que dejaba claro que quien afinara primero tras el descanso tendría mucho ganado.

Segundo tiempo: el Madrid acelera, Mbappé golpea y la jerarquía decide
La segunda parte comenzó con un Real Madrid distinto. No en nombres, pero sí en intención. El equipo adelantó metros, apretó la salida del Villarreal y empezó a jugar más tiempo en campo rival. El mensaje era claro: había que dar un paso adelante.
Y el paso llegó pronto.
En una acción bien construida por la banda izquierda, el Madrid encontró por fin profundidad. Vinicius, más agresivo que en el primer tiempo, atacó el espacio, atrajo rivales y sirvió un balón preciso al corazón del área. Allí apareció Mbappé, rápido en el desmarque y frío en la definición, para abrir el marcador. Gol de delantero grande. Gol de los que cambian partidos.
El 0-1 alteró por completo el escenario. El Villarreal, obligado a dar un paso al frente, empezó a asumir más riesgos. El partido se abrió y, curiosamente, eso favoreció al Madrid. Con espacios, los blancos se sienten más cómodos. Con el marcador a favor, saben administrar el tiempo y los ritmos como pocos equipos en Europa.
El Madrid no se descompuso. Defendió con orden, juntó líneas cuando tocaba y manejó la pelota con inteligencia. No hubo asedio constante, pero sí sensación de control. El Villarreal lo intentó con más corazón que claridad, pero se topó una y otra vez con una defensa bien plantada y con un centro del campo atento a las segundas jugadas.
Mbappé siguió siendo una amenaza permanente. Cada balón al espacio parecía medio gol. Vinicius mantuvo su desequilibrio y el equipo entendió que no hacía falta precipitarse. El reloj también jugaba.
Ya en el tramo final, con el Villarreal volcado y el partido estirado, llegó la acción que sentenció el encuentro. Mbappé volvió a ser protagonista, forzando una acción decisiva en el área. Y él mismo asumió la responsabilidad. Sin temblor, sin dudas. Segundo gol, partido cerrado.
El 0-2 fue definitivo. No solo por el marcador, sino por lo que transmitió: seguridad, jerarquía y una sensación de equipo que sabe exactamente cuándo y cómo golpear.
Alineaciones
Villarreal CF: Luiz Junior; Pau Navarro, Foyth, Renato Veiga, Pedraza; Buchanan, Parejo, Gueye, Moleiro; Gerard y Mikautadze. Sustituciones: Min.24, Zamora por Foyth; Min.70, Oluwaseyi y Pépé por Gerard Moreno y Buchanan; Min.77, Ayoze y Partey por Parejo y Mikautadze.
Tarjeta amarilla para Navarro, Foyth y Buchanan
Real Madrid CF: Courtois; Valverde, Asencio, Huijsen, Carreras; Camavinga, Arda, Bellingham; Mastantuono, Vinicius y Mbappé. Sustituciones: Min.74, Gonzalo por Mastantuono; Min.80, Brahim por Güler.
Tarjeta amarilla para Mastantuono.

Analisis final (Antonio Armero Rodríguez)
No sólo a los madridistas, por regla general el aficionado al fútbol somos impacientes, flojos de memoria e injusto con los nuestros. Si esa presión (que no exigencia) que partido a partido le pedimos a nuestros jugadores, nos la pusiesen a nosotros a nuestros respectivos trabajos, no sé cómo reaccionariamos. Y repito, no hablo de exigencia, eso sé nos debe pedir a todos en nuestros trabajos o estudios, pero la presión, en ocasiones excesiva y despiadada, va más allá de lo qué cualquier ser humano pueda soportar, por mucho dinero que gane. Luego podremos hablar de las peculiaridades de cada uno, y de las peculiaridades de cada plantilla, y puede resultar incluso extraño el cambio en pocos días que ha sufrido el equipo. Mucho sé ha hablado de la relación de algunos jugadores con Alonso, pero de lo qué sé ha hablado, creansé sólo la mitad, y seguramente ya será mucho. El partido de Albacete fue el punto de inflexión de ésta temporada, con todo por decidir en Liga y Champios, y en eso nos debemos de centrar. Si dejan/dejamos trabajar al míster (cosa que no sé hizo con Xabi), y las lesiones nos respetan, estoy seguro qué sé puede hacer algo grande.
¡¡¡Hala Madrid siempre!!!

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