El Club de los 100 | Antonio Bonet
«Imagen. Antonio Bonet.»
Hay futbolistas que nacen con vocación de mito y otros que se ven obligados a ejercer de hombres. Antonio Bonet pertenece a esta segunda estirpe, mucho más incómoda para la historiografía simplista y para el aficionado de Wikipedia rápida. Bonet no fue una leyenda en el sentido moderno del término —no tuvo marketing, ni épica en Technicolor, ni nostalgia televisiva—, pero fue algo que hoy escasea: un futbolista del Real Madrid cuando ser del Real Madrid no garantizaba nada, salvo problemas.
ANTONIO BONET O CUANDO EL REAL MADRID AÚN NO ERA INMORTAL
Nacido en 1908 en Caudiel, un pueblo castellonense que no figura en los mapas sentimentales del fútbol español, Bonet llegó al Real Madrid en 1930. Aquel Madrid no era aún el coloso global, pero sí un club con vocación aristocrática, con gusto por el juego limpio, con una elegancia que se confundía a menudo con fragilidad. El Bernabéu aún no era Bernabéu. Chamartín era un campo y no un templo. Y España era un país que confundía el futuro con la bronca.
Bonet jugaba de centrocampista. Conviene detenerse aquí. Ser centrocampista en los años treinta no tenía nada que ver con las coreografías actuales ni con los mapas de calor. Era correr, chocar, recibir patadas, ordenar el juego y desaparecer de la crónica. Era sostener al equipo sin aplausos. Bonet hizo eso durante más de una década, acumulando más de ciento treinta partidos oficiales con el Real Madrid, ganando Ligas, Copas y campeonatos regionales en una época en la que el fútbol todavía se jugaba con barro, miedo y convicción.
Compartió vestuario con Ricardo Zamora, icono y personalidad avasalladora, y no desentonó. Eso ya dice mucho. Porque convivir con Zamora exigía carácter, silencio y oficio. Bonet tenía las tres cosas. No era el que gritaba, ni el que posaba, ni el que salía en la foto. Era el que estaba. Y en el fútbol (como en la vida), estar cuando todo se desmorona es una forma elevada de heroísmo.
Luego llegó la Guerra Civil. Y aquí es donde Antonio Bonet se convierte en una figura profundamente incómoda para el relato oficial del antimadridismo militante. Porque Bonet jugó en el Real Madrid durante la República, vivió la guerra en Madrid y continuó vinculado al club después, sin cambiar de camiseta ideológica según soplara el viento. Eso, en España, era casi una provocación.
La guerra le sorprendió en Madrid. No hay constancia de grandes discursos, ni de gestos altisonantes, ni de posicionamientos de salón. Bonet hizo lo que hicieron muchos españoles anónimos: sobrevivir. Participó en partidos benéficos, jugó cuando el fútbol servía para algo tan básico como distraer del hambre y del miedo, y se mantuvo al margen de la épica impostada que tanto gusta reconstruir décadas después, cuando ya no hay riesgo personal.

Algunos quisieron etiquetarlo como “republicano”. Otros, más tarde, prefirieron olvidarlo. Ambas cosas son igual de injustas. Bonet fue, ante todo, futbolista del Real Madrid. Y eso, durante la República, durante la guerra y durante la posguerra, no encajaba bien en ningún relato cómodo. De hecho, Bonet fue el último jugador del Real Madrid en activo procedente de aquella etapa republicana. Un vestigio viviente que desmonta la fantasía de un club nacido de una dictadura que aún no existía cuando él ya vestía de blanco.
Tras abandonar el Real Madrid en 1940, Bonet siguió ligado al fútbol. Jugó y entrenó en Granada, dirigió al Murcia, al Córdoba, al Hércules, al Levante, a la Cultural Leonesa, al Badajoz, al Caudal… España entera cabe en su currículum. No la España de los despachos, sino la de los campos modestos, los viajes interminables y los vestuarios sin calefacción. Fue entrenador de oficio, no de dogma. Enseñó fútbol sin evangelizar. Trabajó sin hacer ruido.
Nunca buscó reconocimiento. Nunca reclamó memoria. Nunca se apuntó al victimismo retrospectivo tan rentable hoy. En lo personal fue discreto, aficionado a la pesca, hombre de pueblo incluso cuando había conocido la élite. Murió en 1993, cuando el fútbol ya había iniciado su mutación hacia el espectáculo permanente, las tertulias histéricas y la superioridad moral por decreto.
Y quizá por eso Antonio Bonet importa tanto hoy. Porque representa un Real Madrid anterior a la propaganda, anterior a la demonización sistemática, anterior a la caricatura política. Un Real Madrid que no necesitaba justificarse porque simplemente existía. Un club que atravesó la República, la guerra y la posguerra sin renunciar a su identidad ni a su elegancia. Un club que sobrevivió porque tuvo futbolistas como Bonet: sobrios, resistentes, silenciosos.
El Real Madrid no se construyó solo con Copas de Europa. Se construyó también con hombres como Antonio Bonet, que jugaron cuando no había focos, que resistieron cuando el país se rompía y que no pidieron nada a cambio. Recordarlo no es un ejercicio de nostalgia: es un acto de higiene histórica.
Porque mientras algunos siguen empeñados en contar la historia del fútbol español como una fábula moral con buenos y malos perfectamente definidos, Antonio Bonet sigue ahí, atravesando el relato como una piedra en el zapato. Y eso, precisamente eso, es profundamente madridista.
Sus números en el Real Madrid, extraídos de la obra Veteranos y Noveles (Geoplaneta 2023) y escrita por un servidor son los siguientes:
NOMBRE: Antonio Bonet Silvestre.
POSICIÓN: Centrocampista.
NACIMIENTO: 14 de agosto de 1908.
LUGAR DE NACIMIENTO: Caudiel (Castellón). España.
FALLECIMIENTO: marzo de 1993.
NACIONALIDAD: España.
DEBUT: 22 de junio de 1930, amistoso, Valencia-R. Madrid, 1-3.
DEBUT OFICIAL: 14 de septiembre de 1930, Campeonato Regional, R. Madrid-Nacional, 4-2.
ÚLTIMO PARTIDO: 30 de junio de 1940, Copa (Final), R. Madrid-Espanyol, 2-3.
TEMPORADAS: 7
PARTIDOS OFICIALES: 131
LIGA: 58
COPA: 40
CAMPEONATO REGIONAL: 5
CAMPEONATO MANCOMUNADO: 28
VICTORIAS: 90, EMPATES: 18, DERROTAS: 23
TITULAR: 131
SUPLENTE: 0
SUSTITUDO: 0
MINUTOS: 11.820
PARTIDOS COMPLETOS: 131
PARTIDOS AMISTOSOS: 35
GOLES: 1
ÚNICO GOL: 18 de octubre de 1931, Campeonato Mancomunado, Valladolid-Madrid FC, 0-6.
ASISTENCIAS: 2
INTERNACIONAL: No.
TRAYECTORIA: Granada, Real Madrid.
TÍTULOS CON EL REAL MADRID:
2 Ligas.
2 Copas.
1 Campeonato Regional.
5 Campeonatos Mancomunados.














