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por Peña Madridista La Gran Familia

#Baloncesto

Euroliga 26/27 -6ª jornada- | Una exhibición ofensiva con el sello de Andrés Feliz

16/10/2026 por Peña Madridista La Gran Familia Peña Madridista La Gran Familia

«Imagen. Feliz completó un partidazo con 26 puntos y 8 triples anotados. Fotografía Realmadrid.com»

El Real Madrid sigue recuperando el pulso en Europa y lo hace con una victoria de las que alimentan la ilusión del madridismo. El conjunto blanco se impuso al ASVEL Villeurbanne por un contundente 111-92 en el Movistar Arena, en una noche marcada por el acierto ofensivo, el talento de Andrés Feliz y la capacidad del equipo para volver a tomar el control cuando el encuentro amenazaba con complicarse. Los de Pedro Martínez sumaron su tercera victoria en la Euroliga y la segunda consecutiva, aunque el camino hacia el triunfo dejó una advertencia: ni siquiera una gran ventaja resulta suficiente si se baja la intensidad defensiva.
Porque el Madrid fue capaz de firmar una primera mitad brillante, atravesó un tercer cuarto lleno de dudas y terminó resolviendo con autoridad. Para el aficionado madridista, el balance es claramente positivo: 111 puntos, una nueva alegría europea en casa y un protagonista indiscutible, Andrés Feliz, autor de 26 puntos y ocho triples convertidos en once intentos.

Primer cuarto (27-25): un Madrid ambicioso, pero sin cerrar la puerta

El partido arrancó con el Madrid decidido a imponer su condición de local. Desde los primeros minutos, los blancos encontraron vías para hacer daño en ataque, moviendo el balón y buscando situaciones favorables para anotar. La iniciativa era madridista y el equipo llegó a disfrutar de una ventaja de ocho puntos que hacía pensar en una noche relativamente plácida.

Sin embargo, el ASVEL demostró pronto que no había viajado a Madrid para ejercer de comparsa. El conjunto francés respondió con personalidad, aprovechó los momentos de menor contundencia defensiva de los locales y fue reduciendo la distancia hasta convertir el tramo final del periodo en un intercambio de canastas.

El parcial de 7-0 de los visitantes fue especialmente inoportuno. Lo que amenazaba con convertirse en una primera escapada blanca acabó transformándose en un partido mucho más equilibrado de lo esperado. El Madrid conservó la ventaja al término de los primeros diez minutos, pero el 27-25 reflejaba que todavía había mucho trabajo por delante.

Desde la perspectiva madridista, el primer cuarto dejó dos sensaciones contrapuestas. La positiva fue la facilidad para generar puntos; la preocupante, permitir que el rival regresara al encuentro con tanta rapidez. El Madrid había enseñado sus armas, aunque todavía no había conseguido imponer su ritmo durante un periodo completo.

Segundo cuarto (34-23): Andrés Feliz enciende la noche europea

Si hubo un momento en el que el partido pareció inclinarse definitivamente hacia el lado blanco, fue el segundo cuarto. El Madrid elevó su producción ofensiva hasta los 34 puntos y encontró en Andrés Feliz a un jugador sencillamente extraordinario.

El dominicano se convirtió en el gran protagonista de la noche desde la línea de tres. Su acierto exterior castigó una y otra vez al ASVEL y cambió la dinámica del encuentro. Cada triple madridista tenía un doble efecto: sumaba puntos para los locales y obligaba al rival a replantearse su manera de defender.

Feliz terminó el partido con 26 puntos y un espectacular 8 de 11 en triples, unas cifras que resumen perfectamente su influencia en el desenlace. Su actuación fue mucho más que una buena racha puntual: representó la chispa que necesitaba el Madrid para transformar un encuentro igualado en una ventaja considerable.

Théo Maledon volvió a cuajar una gran actuación. Fotografía Realmadrid.com

Alrededor de ese acierto, el equipo blanco consiguió desarrollar un baloncesto mucho más fluido. Con el marcador a favor, el Madrid pudo jugar con mayor confianza, atacar con decisión y obligar al ASVEL a perseguir el partido. Los franceses, que habían encontrado motivos para creer durante el primer cuarto, comenzaron a sufrir ante la producción ofensiva local.

El resultado fue un parcial de 34-23 que llevó el marcador al descanso hasta el 61-48. El Madrid había anotado 61 puntos en veinte minutos, una cifra que habla por sí sola de su capacidad ofensiva.

Para el madridismo, aquel segundo cuarto fue una invitación a disfrutar. El equipo parecía haber encontrado la fórmula: acierto exterior, confianza y capacidad para castigar cada desajuste del adversario. La ventaja era importante y el ambiente invitaba al optimismo.

Pero había una condición para convertir esa superioridad en una victoria cómoda: mantener la concentración después del descanso.

Tercer cuarto (16-23): cuando el Madrid se complica la vida

El paso por los vestuarios cambió el guion. El Madrid regresó a la pista lejos del nivel ofensivo que había mostrado en la primera mitad y el ASVEL aprovechó la oportunidad para meterse de lleno en el partido.

La producción blanca cayó de los 34 puntos del segundo periodo a solo 16 en el tercero. Esa bajada de rendimiento permitió al conjunto francés recuperar terreno y transformar una desventaja de trece puntos en una amenaza real para los intereses madridistas.

El problema no fue únicamente que el balón dejara de entrar con la misma facilidad. También desapareció parte de la sensación de control que había acompañado al equipo antes del descanso. El ASVEL encontró argumentos para competir, ganó confianza y empezó a ver posible una remontada que, veinte minutos antes, parecía muy complicada.

Desde la grada, el aficionado blanco tuvo motivos para pasar de la satisfacción a la inquietud. Con una ventaja tan importante al descanso, lo razonable era esperar que el Madrid administrara el encuentro con serenidad. En cambio, el rival fue recortando distancias hasta llegar a igualar el marcador.

Fue entonces cuando apareció una acción de enorme valor: un dos más uno de Théo Maledon permitió al Madrid recuperar una pequeña ventaja antes del último cuarto. El marcador quedó en 75-71, con el ASVEL habiendo ganado el parcial por 23-16.

Cuatro puntos de diferencia después de haber disfrutado de trece al descanso. El Madrid seguía por delante, pero había desperdiciado buena parte de su trabajo anterior.

Este fue, sin duda, el periodo que más motivos dio para la reflexión. Un equipo que aspira a competir por objetivos importantes en Europa no puede permitirse desconexiones tan prolongadas. El mérito del ASVEL fue evidente, pero los blancos también contribuyeron a reabrir un encuentro que tenían muy bien encaminado.

La buena noticia era que todavía quedaban diez minutos y que el Madrid conservaba la iniciativa. La mala, que ya no había margen para seguir jugando con la misma falta de continuidad.

Último cuarto (34-21): el Madrid recupera el mando y sentencia

El desenlace exigía una respuesta. Y el Madrid la encontró en el lugar donde había construido su ventaja inicial: el ataque.

Los blancos volvieron a producir 34 puntos en el último periodo, exactamente la misma cifra que habían firmado en el segundo cuarto. La diferencia fue que ahora no se trataba de abrir una brecha, sino de cerrar definitivamente el partido y evitar que el ASVEL alimentara sus esperanzas.

Con el marcador todavía relativamente ajustado, el Madrid necesitaba recuperar la confianza y dejar atrás las dudas del tercer periodo. La reacción ofensiva cumplió esa misión. El equipo volvió a encontrar soluciones para sumar, recuperó capacidad de anotación y fue ampliando la distancia hasta convertir el tramo final en un desenlace mucho más tranquilo.

Andrés Feliz volvió a ser una referencia fundamental en una noche en la que su muñeca había marcado el ritmo del encuentro. Su extraordinario acierto exterior había sido determinante para construir la ventaja antes del descanso y el Madrid terminó encontrando de nuevo el camino hacia una producción ofensiva demoledora.

El ASVEL, que había logrado devolver la incertidumbre al partido, no pudo sostener el pulso anotador de los locales durante los diez minutos decisivos. El parcial de 34-21 certificó la superioridad madridista y dejó el marcador definitivo en 111-92.

Procida en un lance del encuentro. Fotografía Realmadrid.com

La lectura desde el lado blanco es clara: el equipo supo reaccionar cuando el encuentro se puso incómodo. No permitió que el mal tercer cuarto se convirtiera en una derrota inesperada y recuperó su mejor versión ofensiva cuando más lo necesitaba.

Eso sí, los 92 puntos concedidos impiden hablar de una actuación perfecta. La victoria fue brillante, pero el camino hacia ella recordó que el Madrid todavía debe encontrar mayor regularidad si quiere evitar sobresaltos ante rivales más exigentes.

Análisis final: una victoria para disfrutar, con deberes pendientes
Andrés Feliz, el gran nombre de la noche

Hay partidos que sirven para confirmar una tendencia y otros que permiten descubrir hasta dónde puede llegar un jugador cuando encuentra su mejor versión. La actuación de Andrés Feliz pertenece a esta segunda categoría.

Sus 26 puntos y sus ocho triples convertidos en once intentos lo convierten en el protagonista indiscutible del encuentro. Su acierto fue decisivo para romper la igualdad inicial y construir la ventaja que permitió al Madrid afrontar el descanso con tranquilidad.

Pero, desde una perspectiva madridista, lo más interesante es lo que puede aportar un jugador capaz de asumir semejante responsabilidad ofensiva. Cuando el ataque necesita una chispa, contar con alguien que pueda castigar al rival desde el perímetro constituye una ventaja enorme.

Feliz firmó una noche para el recuerdo y demostró que puede ser mucho más que una pieza complementaria en el engranaje blanco.

Un triunfo importante para recuperar confianza

El contexto también importa. El Madrid necesitaba seguir sumando en Europa después de un comienzo complicado, y esta victoria le permite enlazar tres triunfos en la Euroliga, además de prolongar su buena dinámica como local.

Ganar por 19 puntos siempre es una buena noticia, especialmente cuando se anotan 111. Pero lo que deja mejores sensaciones no es solamente el marcador: es la capacidad de recuperar el mando después de un tercer cuarto que puso en peligro todo lo construido anteriormente.

El encuentro también deja una conclusión táctica. El Madrid puede hacer mucho daño cuando juega con ritmo, encuentra acierto exterior y convierte sus posesiones en ataques productivos. Sin embargo, necesita aprender a gestionar las ventajas sin caer en desconexiones que devuelvan la confianza al adversario.

El ASVEL tuvo el mérito de no rendirse y de aprovechar los momentos de debilidad madridista. Eso no resta valor al triunfo blanco; al contrario, hace que la reacción del último cuarto resulte más significativa.

Veredicto madridista: una noche para sonreír

El Real Madrid se lleva una victoria contundente, una actuación individual extraordinaria de Andrés Feliz y la satisfacción de volver a celebrar en casa una noche de alto voltaje ofensivo.

No fue un partido perfecto. Hubo demasiadas facilidades defensivas, un tercer cuarto preocupante y un momento en el que la ventaja pareció evaporarse. Pero también hubo talento, capacidad de reacción y un último periodo que devolvió al equipo su autoridad.

Y, al final, eso es lo que cuenta para el madridista: ganar, disfrutar del espectáculo y comprobar que el equipo tiene argumentos para crecer en la competición.

El 111-92 deja una certeza y una advertencia. La certeza es que este Madrid puede arrollar cuando encuentra su mejor baloncesto. La advertencia es que no siempre podrá permitirse diez minutos de desconexión.

Esta noche manda la satisfacción. Andrés Feliz puso los triples, el Madrid puso los puntos y el Movistar Arena celebró una nueva victoria europea. Ahora toca convertir esa exhibición ofensiva en regularidad y seguir construyendo un equipo capaz de aspirar a todo.

Porque una gran noche ilusiona. Pero un Madrid constante es el que realmente puede hacer soñar al madridismo.

Ficha técnica:

111 – Real Madrid (27+34+16+34): Feliz (26), Maledon (16), Procida (8), Okeke (10), Tavares (9) -cinco inicial-, Smith Jr. (7), Campazzo (3), Pradilla (12), Jantunen (6), Luwawu-Cabarrot (3), Abalde (6) y Jones (5).

92 – LDLC ASVEL Villeurbanne (25+23+23+21): Fodzo Dada (6), Besson (16), Sestina (8), Gach (6), Pons (2) -cinco inicial-; Cale (8), Washington Jr. (17), Massa (4), Jackson (13), Bolomboy (12), Lighty (-).

Archivado en: Baloncesto, Euroliga

Euroliga 26/27 -5ª jornada- | El Real Madrid rompe su mala racha a domicilio

14/10/2026 por Peña Madridista La Gran Familia Peña Madridista La Gran Familia

«Imagen. Campazzo y Feliz, dos hombres importantes en la victoria madridista en Milán. Fotografía X Real Madrid Baloncesto.»

El Real Madrid rompe su mala racha a domicilio con una victoria de autoridad en Milán, cimentada en un segundo cuarto extraordinario y en el talento de sus bases. Facundo Campazzo, Theo Maledon y Andrés Feliz lideraron a un equipo blanco que llegó a dominar por más de veinte puntos y que supo resistir el intento de reacción italiano en el último periodo. El triunfo, por 89-98, supone una importante inyección de confianza para los de Pedro Martínez.

Milán 89 Real Madrid 98

El Real Madrid encontró en Milán el impulso que necesitaba para confirmar su recuperación en la Euroliga. Tras un primer cuarto equilibrado, el conjunto madridista elevó su intensidad defensiva, castigó las pérdidas del Armani y firmó un segundo periodo demoledor que cambió el rumbo del encuentro. La dirección de Campazzo, la capacidad anotadora de Maledon y la energía de Feliz marcaron diferencias en una noche en la que los blancos estrenaron su casillero de victorias como visitantes en la competición. El Milán, sostenido por Leandro Bolmaro y Devon Hall, peleó hasta el final, pero no pudo completar la remontada.

Primer cuarto: igualdad, alternativas y ventaja italiana (25-21)

El partido comenzó con un ritmo intenso, aunque sin un dominador claro. El Milán trató de aprovechar el empuje de su público y encontró en Devon Hall a uno de sus principales argumentos ofensivos. El exterior italiano-estadounidense aportó puntos desde diferentes posiciones y ayudó a que su equipo mantuviera la iniciativa durante buena parte del periodo.

El Madrid respondió con Walter Tavares cerca del aro y con la dirección de Facundo Campazzo, que empezó a conectar con sus compañeros interiores. Las primeras rotaciones dieron protagonismo a jugadores como Chuma Okeke y David Jantunen, mientras los blancos buscaban ajustar su defensa y encontrar mejores situaciones de lanzamiento.

Las alternativas se sucedieron en el marcador. Cuando el Madrid parecía encontrar continuidad, el Milán volvía a golpear desde el perímetro. Leandro Bolmaro y Garrison Mathews contribuyeron a mantener el ataque local, y un lanzamiento exterior de Mathews en los últimos instantes permitió al Armani cerrar el cuarto con cuatro puntos de ventaja: 25-21.

El Madrid había competido, pero todavía no había conseguido imponer su ritmo ni frenar la producción ofensiva de los italianos.

Los jugadores madridistas se conjuran durante un tiempo muerto. Fotografía X Real Madrid Baloncesto
Segundo cuarto: el vendaval madridista que cambia el encuentro (15-32)

El segundo periodo fue el punto de inflexión. El Madrid regresó a la pista con mayor agresividad defensiva y empezó a encontrar ventajas en transición y en el juego de bloqueo directo. Theo Maledon asumió responsabilidades en ataque, atacó la canasta con decisión y castigó las dificultades del Milán para contener las penetraciones.

El equipo italiano trató de reaccionar con la aportación de Devin Booker y sus acciones cerca del aro. Durante algunos minutos consiguió mantenerse en la pelea, pero los blancos ya habían ganado confianza. Andrés Feliz y Campazzo imprimieron velocidad al juego y ayudaron a que el Madrid encontrara anotación sin depender de una sola fuente ofensiva.

La superioridad madridista se hizo especialmente evidente en los minutos finales de la primera mitad. Damian Jones aportó puntos importantes, incluido un triple, y Tavares condicionó los ataques rivales con su presencia defensiva. Alberto Abalde también contribuyó a ampliar la diferencia.

El Milán comenzó a perder fluidez, mientras el Madrid aprovechaba cada error para castigar al contraataque o atacar antes de que la defensa italiana pudiera organizarse. Campazzo puso la guinda con un triple que culminó el gran tramo visitante.

El parcial de 32-15 dejó el marcador en 40-53 al descanso. El Madrid había anotado 32 puntos en diez minutos y convertido un partido igualado en un escenario claramente favorable.

Tercer cuarto: el Madrid amplía la ventaja y neutraliza la reacción (27-31)

Tras el descanso, el conjunto blanco no se conformó con administrar su renta. Volvió a la pista dispuesto a mantener el control del encuentro y prolongó su buen momento ofensivo. La combinación de Campazzo y Maledon continuó generando ventajas, mientras Jones y Tavares ofrecían soluciones cerca del aro.

El Madrid llegó a disfrutar de una diferencia superior a los veinte puntos. Un triple de Abalde situó la ventaja en 22 puntos, con el marcador en torno al 50-72, y reflejó la superioridad que estaban mostrando los visitantes durante ese tramo.

Sin embargo, el Milán se resistió a dar el partido por perdido. Bolmaro asumió el liderazgo ofensivo y encontró en el lanzamiento exterior una vía para reactivar a su equipo. Sus triples permitieron a los italianos reducir parte de la distancia y recuperar algo de confianza ante su público.

El Madrid siguió encontrando respuestas y alcanzó el último cuarto con una ventaja considerable: 67-84. Había encajado más puntos que en el segundo periodo, pero mantenía el control gracias a su acierto ofensivo y a la renta acumulada antes del descanso.

Último cuarto: el Milán aprieta, pero el Madrid resiste (22-14)

Los últimos diez minutos estuvieron marcados por el intento de reacción del Armani. El Madrid perdió parte de la precisión que había mostrado anteriormente y permitió que los locales sumaran puntos con mayor facilidad. Bolmaro continuó siendo una amenaza, mientras Garrison Mathews buscaba abrir espacios y recortar diferencias desde el perímetro.

El Milán consiguió acercarse y amenazó con convertir el tramo final en un partido más incómodo. Devon Hall también encontró situaciones favorables cerca de la canasta, y el conjunto italiano aprovechó algunos minutos de menor producción madridista para alimentar sus esperanzas.

Pero el Madrid conservó la calma en los momentos importantes. Feliz respondió desde la línea de tres cuando el rival intentaba enlazar varias acciones positivas, y Campazzo aportó otro lanzamiento exterior que ayudó a frenar la inercia local. Tavares sumó desde el tiro libre y Abalde colaboró para mantener a raya los intentos de remontada.

Luka Modric estuvo presente en el partido entre milaneses y madridistas. Fotografía X Real Madrid Baloncesto

Los italianos siguieron anotando, pero nunca lograron reducir lo suficiente la diferencia como para poner seriamente en peligro la victoria. El Madrid, que había construido su ventaja durante el segundo y el tercer cuarto, gestionó los minutos finales con la experiencia necesaria.

El parcial del último periodo fue favorable al Milán, 22-14, pero la diferencia acumulada resultó decisiva. El marcador definitivo quedó en 89-98, una victoria de nueve puntos para el equipo blanco.

Análisis final: una victoria construida desde la dirección y la defensa

El Real Madrid salió de Milán con algo más que un triunfo. Consiguió una victoria a domicilio importante para su confianza y demostró que puede imponer su baloncesto lejos de casa cuando combina intensidad defensiva, circulación de balón y acierto en los momentos decisivos.

1. El dominio del segundo cuarto fue determinante. El parcial de 15-32 permitió a los blancos pasar de estar cuatro puntos por detrás a marcharse al descanso con trece de ventaja. El cambio de ritmo y la capacidad para aprovechar los errores del Milán explican buena parte del resultado.

2. Los bases marcaron la diferencia. Andrés Feliz firmó una actuación muy completa, con 15 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias. Campazzo aportó dirección, lectura del juego y 13 puntos, mientras Maledon añadió anotación y capacidad para romper la primera línea defensiva. Los tres ofrecieron distintas soluciones y evitaron que el ataque dependiera de un único jugador.

3. La segunda unidad respondió. Damian Jones, con 12 puntos, y otros jugadores de rotación como Abalde y Pradilla contribuyeron a mantener el nivel competitivo. Esa aportación resultó especialmente importante durante el tramo en el que el Madrid abrió la brecha en el marcador.

4. El Milán pagó sus desconexiones. Los italianos tuvieron momentos de buen baloncesto y encontraron en Bolmaro a su principal referencia ofensiva, pero no pudieron sostener la regularidad necesaria para competir durante los cuarenta minutos. Su reacción final fue insuficiente después de la desventaja acumulada.

5. La asignatura pendiente fue cerrar con mayor solidez. El Madrid ganó el último cuarto por una diferencia menor en el marcador global —de hecho, perdió el parcial 22-14— y permitió que el rival recuperara sensaciones. Con una ventaja tan amplia, no comprometió el triunfo, pero controlar mejor estos tramos será importante ante rivales de mayor continuidad ofensiva.

En definitiva, el equipo de Pedro Martínez encontró en Milán una actuación convincente, liderada por sus exteriores y respaldada por una aportación colectiva suficiente para superar las dificultades del último periodo. El triunfo confirmó la mejoría de los blancos y les permitió sumar una victoria europea de gran valor anímico.

Ficha técnica:

89 – Armani Olimpia Milán (25+15+27+22): Thompson (-), Hall (17), Guduric (8), Peters (1), Wright (11) -cinco inicial-; Cole (7), Burnell (3), Mathews (14), Bolmaro (21), Ricci (-), Booker (7).

98 – Real Madrid (21+32+31+14): Smith Jr. (2), Maledon (16), Procida (1), Jantunen (6), Tavares (10) -cinco inicial-, Feliz (15), Campazzo (13), Pradilla (8), Okeke (6), Luwawu-Cabarrot (3), Abalde (6) y Jones (12).

Archivado en: Baloncesto, Euroliga

Euroliga 26/27 -3ª jornada- | Una remontada de corazón que se quedó sin premio en Sofía

01/10/2026 por Peña Madridista La Gran Familia Peña Madridista La Gran Familia

«Imagen. Maledon y Tavares en un lance del partido. Fotografía X Real Madrid Baloncesto.»

El Madrid resucita cuando parecía muerto, remonta 22 puntos y llega a ponerse por delante, pero el Hapoel sobrevive al arreón blanco.

Hapoel Tel Aviv  102  Real Madrid  98

Hay derrotas que dejan enfado y derrotas que dejan la sensación de que se escapó algo que estaba al alcance de la mano. La de esta tarde en el Arena 8888 de Sofía pertenece a la segunda categoría. El Real Madrid cayó ante el Hapoel Tel Aviv por 102-98 en una noche que tuvo de todo: una primera mitad para olvidar, una reacción extraordinaria después del descanso y un último cuarto en el que los blancos tuvieron la victoria entre las manos.

El marcador llegó a reflejar un preocupante 67-45 para el Hapoel. Parecía que el partido estaba sentenciado. Pero entonces apareció el Madrid que todos queríamos ver: agresivo, veloz, valiente y liderado por un Theo Maledon imperial. En apenas unos minutos, los de Pedro Martínez convirtieron un agujero de 22 puntos en un 74-75. La remontada estaba consumada.

Faltaba rematarla.

Y ahí el Hapoel encontró a Elijah Bryant, dueño de los minutos decisivos. El escolta terminó con 22 puntos, 13 rebotes y 7 asistencias, mientras que Maledon respondió con unos extraordinarios 26 puntos, 5 rebotes y 7 asistencias.

Los quintetos iniciales

Hapoel Tel Aviv: Vasilije Micic, Tomas Satoransky, Elijah Bryant, Zach LeDay y Daniel Oturu.

Real Madrid: Facundo Campazzo, Theo Maledon, Timothé Luwawu-Cabarrot, Mikael Jantunen y Walter Tavares.

El Hapoel llegaba además con una rotación de muchísimo talento exterior y físico interior, mientras que el Madrid afrontaba su segundo partido de Euroliga en menos de 48 horas, después del desplazamiento a Estambul para medirse al Anadolu Efes.

Primer cuarto: un Madrid demasiado blando (29-20)

El comienzo ya dejó claro cuál iba a ser uno de los grandes problemas de la noche. El Hapoel salió con mucha más energía y encontró demasiadas facilidades para atacar.

Bryant, LeDay y Micic comenzaron a castigar a la defensa blanca, mientras el Madrid sufría para imponer su ritmo. Los locales llegaron a abrir una diferencia de dos dígitos y cerraron los primeros diez minutos con un 29-20.

El Madrid no estaba lejos por falta de talento. Estaba lejos por falta de contundencia.

En ataque, los blancos encontraban algunas soluciones con Maledon y Tavares, pero faltaba continuidad. Y atrás, demasiadas situaciones cómodas para un Hapoel que no perdonaba.

Deck persigue a Bryant en un lance del Hapoel – Real Madrid. Fotografía X Real Madrid.

Hapoel 29-20 Real Madrid.

Segundo cuarto: el agujero se hace enorme (34-23)

Si el primer cuarto había sido malo, el segundo fue directamente preocupante.

El Hapoel continuó aumentando la ventaja y el Madrid no encontraba la manera de cortar la sangría. El conjunto israelí llegó a ponerse 67-45, alcanzando una renta máxima de 22 puntos.

La primera mitad terminó con un durísimo 63-43 para los locales. El Madrid estaba obligado a protagonizar una segunda parte casi perfecta para regresar al partido.

El problema no era únicamente ofensivo. Los blancos estaban concediendo demasiado atrás y permitiendo que el Hapoel jugase con una comodidad impropia de un equipo que aspira a estar en la zona alta de la Euroliga.

Descanso: Hapoel 63-43 Real Madrid.

Veinte puntos de diferencia. Parecía una misión imposible.

Tercer cuarto: aparece el Madrid que llevábamos esperando

Y entonces cambió todo.

Pedro Martínez encontró una fórmula que funcionó: Maledon, Nick Smith Jr., Luwawu-Cabarrot, Jantunen y Tavares permanecieron juntos durante un tramo decisivo. El Madrid elevó la intensidad, comenzó a defender mucho mejor y, sobre todo, empezó a jugar con una velocidad completamente diferente.

El protagonista absoluto fue Theo Maledon.

El francés atacó, anotó, asistió y asumió responsabilidades. Tavares comenzó a dominar el rebote y Luwawu-Cabarrot aportó puntos y energía. Nick Smith también tuvo su cuota de protagonismo.

El parcial del tercer cuarto fue sencillamente espectacular: 12-32 para el Real Madrid.

De repente, aquellos 22 puntos habían desaparecido.

El Madrid pasó del 67-45 al 74-75 en apenas unos minutos, en una de esas remontadas que cambian por completo la dinámica emocional de un partido.

El Hapoel estaba contra las cuerdas.Y el Madrid, después de una primera mitad decepcionante, volvía a creer.

Último cuarto: cuatro puntos que saben a muchísimo

El Madrid había hecho lo más difícil.

Había remontado 22 puntos.

Había conseguido ponerse por delante.

Pero faltaba el último paso.

Y ahí apareció Bryant.

El jugador del Hapoel asumió el protagonismo absoluto de los minutos finales, atacando constantemente y sacando faltas. Cada vez que el Madrid parecía dispuesto a completar la remontada, el estadounidense encontraba una respuesta.

El último cuarto terminó 27-23 para el Hapoel y el marcador final quedó en 102-98.

El Madrid tuvo opciones, pero ya no pudo recuperar el impulso del tercer periodo.

Cuatro puntos.

Eso fue todo lo que separó al equipo blanco de una remontada que habría quedado para el recuerdo.

Las estadísticas del Real Madrid

Jugador Min. Pts. Reb. Ast. 2P 3P TL Val.
Theo Maledon 25:39 26 5 7 8/11 1/1 7/7 40
Timothé Luwawu-Cabarrot 27:08 21 2 2 2/6 5/10 2/2 12
Walter Tavares 27:29 14 13 — 4/4 — 6/7 27
Nick Smith Jr. 20:28 12 2 1 3/6 2/3 — 5
Chuma Okeke 13:57 8 2 1 2/4 1/4 1/2 5
Mikael Jantunen 22:50 7 4 2 1/1 1/3 2/3 10
Facundo Campazzo 18:14 3 2 7 0/2 1/4 — 8
Damian Jones 8:24 2 1 — 1/1 — — 2
Andrés Feliz 12:32 2 1 2 1/2 0/3 — -4
Alberto Abalde 7:49 2 1 — 1/1 — — 2
Gabriel Deck 12:55 1 — — — 0/1 1/2 -4
Jaime Pradilla 2:35 0 — — — 0/1 — -2

Los números de Maledon resumen perfectamente su partido: 26 puntos, 5 rebotes, 7 asistencias, un 8/11 en tiros de dos, 1/1 en triples y 7/7 en libres, para 40 de valoración. Tavares añadió 14 puntos y 13 rebotes, mientras que Luwawu-Cabarrot se fue hasta los 21 puntos.

Tavares lucha bajo aro. Fotografía X Real Madrid.

Las estadísticas del Hapoel

El conjunto de Dimitris Itoudis tuvo en Elijah Bryant a su gran verdugo:

  • Elijah Bryant: 22 puntos, 13 rebotes, 7 asistencias, 1 robo, 40 de valoración.
  • Vasilije Micic: 22 puntos, 3 asistencias.
  • Zach LeDay: 15 puntos, 3 rebotes.
  • Bruno Caboclo: 15 puntos, con un extraordinario 5/5 en triples.
  • Antonio Blakeney: 12 puntos.
  • Tomas Satoransky: 9 puntos y 5 asistencias.
  • Daniel Oturu: 7 puntos, 4 rebotes y 1 tapón.

El Hapoel terminó con 23/38 en tiros de dos, 12/28 en triples y 20/26 en tiros libres, además de 33 rebotes y 16 asistencias.

El dato que explica la derrota

El Madrid consiguió anotar 98 puntos, dio 22 asistencias y capturó 35 rebotes. Es decir, tuvo argumentos ofensivos más que suficientes para ganar.

Pero recibió 102.

Y la primera mitad resultó demasiado dañina: 63 puntos encajados en veinte minutos.

Ahí estuvo probablemente la clave del encuentro. El Madrid fue capaz de demostrar durante el tercer cuarto que tenía baloncesto suficiente para darle la vuelta al partido, pero la defensa que permitió al Hapoel construir aquella ventaja terminó siendo demasiado cara.

Análisis final: el Madrid se encontró a sí mismo demasiado tarde

Hay una lectura negativa y otra esperanzadora.

La negativa es evidente: 0-3 en Euroliga y tres derrotas consecutivas fuera de casa. El Madrid vuelve a pagar un mal inicio de partido y, especialmente, una defensa demasiado permisiva. No se puede conceder una ventaja de 22 puntos a un rival de este nivel y esperar salir indemne.

Pero hay otra lectura.

Porque cuando el Madrid dejó de jugar a tirones y empezó a hacerlo con velocidad, agresividad y confianza, el partido cambió radicalmente. El tercer cuarto fue la demostración de que este equipo tiene recursos para competir contra cualquiera.

Y hay nombres que salen reforzados.

Maledon dio un auténtico golpe sobre la mesa. 26 puntos y 7 asistencias en una actuación que reclamaba protagonismo. Tavares volvió a ser una referencia interior con 13 rebotes. Luwawu-Cabarrot aportó 21 puntos y capacidad anotadora. Y la reacción colectiva del tercer cuarto demostró que el Madrid no estaba dispuesto a entregar el partido.

Lo que falta es conseguir que ese Madrid aparezca desde el salto inicial y no cuando el marcador obliga a jugar al límite.

Hoy se escapó en Sofía.

Y duele especialmente porque, después de ir 22 abajo, el Real Madrid llegó a tener el partido en sus manos.

La Euroliga apenas acaba de empezar. Pero este Madrid ya sabe perfectamente cuál es el camino que tiene que seguir: el del tercer cuarto.

Lo que no puede permitirse es necesitar una remontada imposible para encontrarlo.


Archivado en: Baloncesto, Euroliga

Liga 25/26 -34ª Jornada- | Nueva derrota antes de los Playoff

30/05/2026 por Antonio Armero Antonio Armero

«Imagen Real Madrid.com»

Había poco en juego para la clasificación, pero mucho para las sensaciones. Y el madridismo se marchó del Nou Congost con una mezcla de frustración, preocupación y enfado después de ver cómo el Real Madrid Baloncesto cayó por 94-87 ante el BAXI Manresa en la última jornada de la fase regular de la Liga Endesa. Los blancos cerraron el campeonato doméstico con una inquietante quinta derrota consecutiva y volvieron a mostrar muchos de los problemas que han aparecido en las últimas semanas.

Manresa 94 Real Madrid 87

Lo peor no fue únicamente el resultado. Fue la sensación de fragilidad, la falta de continuidad y una tensión creciente que acabó con las expulsiones de Omer Yurtseven y Sergio Scariolo en un encuentro muy caliente. Ni siquiera los 32 puntos de Mario Hezonja pudieron evitar una derrota que permitió al Manresa romper una racha de casi tres décadas sin vencer al Madrid en el Nou Congost.

Primer cuarto: un Madrid dormido desde el salto inicial

El encuentro comenzó con una intensidad que el Madrid nunca supo igualar durante los primeros minutos. El Manresa salió con mucho ritmo, agresivo en defensa y aprovechando cada desajuste blanco para castigar cerca del aro.

Mientras los locales encontraban situaciones cómodas de anotación, el Madrid parecía jugar a una velocidad menos. La circulación era lenta, las ayudas llegaban tarde y las pérdidas empezaban a acumularse. El equipo catalán encontró rápidamente confianza y convirtió el Nou Congost en una caldera.

La diferencia no era todavía definitiva, pero sí preocupante. El 26-19 con el que terminó el primer cuarto reflejaba perfectamente lo que se estaba viendo en pista: un Manresa mucho más enchufado y un Madrid excesivamente contemplativo.

Segundo cuarto: el naufragio blanco y la reacción de orgullo

Lo peor del partido para el Madrid llegó durante gran parte del segundo periodo. El Manresa encontró una fluidez ofensiva extraordinaria, moviendo el balón con rapidez y castigando cada error defensivo visitante.

Los blancos llegaron a verse 19 puntos abajo en el marcador, una diferencia impensable para un equipo que hace apenas unas semanas dominaba la competición con autoridad. Agustín Ubal, Obasohan y el resto de jugadores locales jugaron con una confianza enorme, mientras el Madrid acumulaba errores defensivos impropios de un aspirante al título.

Sin embargo, cuando el encuentro parecía escaparse definitivamente, apareció el orgullo competitivo madridista. Una bronca monumental de Scariolo despertó al equipo. Hezonja comenzó a asumir responsabilidades, Almansa aportó energía y el Madrid firmó un parcial que redujo considerablemente la desventaja antes del descanso.

El 56-48 al final de la primera mitad dejaba al equipo vivo cuando minutos antes parecía completamente fuera del partido.

Tercer cuarto: la remontada que parecía cambiarlo todo

Tras el paso por vestuarios llegó la mejor versión del Madrid.

El equipo aumentó la intensidad defensiva, cerró mejor el rebote y empezó a correr. Hezonja se convirtió en una auténtica pesadilla para la defensa manresana y cada posesión blanca transmitía una sensación muy distinta a la de la primera mitad.

Poco a poco la diferencia fue desapareciendo. Deck apareció en momentos importantes, Feliz aportó puntos desde la línea de tiros libres y el Madrid encontró por fin continuidad en ataque.

El momento culminante llegó cuando el conjunto blanco logró empatar el encuentro. Después de haber estado contra las cuerdas durante gran parte del partido, la remontada parecía completada. El Manresa empezaba a dudar y el Madrid daba la impresión de haber recuperado el control emocional del choque.

Fotografía de 24 segundos en blanco.

Último cuarto: caos, polémica y un final muy amargo

Cuando parecía que la inercia favorecía al Madrid, el partido entró en una fase completamente descontrolada.

La expulsión de Yurtseven tras una acción revisada por los árbitros alteró aún más el ambiente. Poco después también acabaría siendo expulsado Sergio Scariolo en medio de las protestas al arbitraje. El encuentro se convirtió en una batalla emocional en la que el Madrid perdió demasiada energía.

Aun así, el equipo tuvo una última oportunidad. Hezonja volvió a aparecer para empatar a 85 y parecía que el talento individual podía culminar la remontada.

Pero ahí emergió la figura de Pierre Oriola y la serenidad del Manresa en los momentos decisivos. Los locales encadenaron varias acciones clave, aprovecharon errores madridistas y castigaron cada posesión mal gestionada por los blancos.

El Madrid se quedó sin respuestas ofensivas en los últimos dos minutos. El triple final no entró y el Nou Congost celebró una victoria histórica por 94-87.

Análisis final: más preocupan las sensaciones que la derrota

Desde una perspectiva madridista, esta derrota preocupa mucho más por el contexto que por el resultado en sí.

La primera plaza estaba asegurada desde hace semanas y el partido no tenía consecuencias clasificatorias directas. Sin embargo, llegar al playoff acumulando cinco derrotas consecutivas en Liga Endesa es una señal de alarma evidente.

El equipo sigue dependiendo en exceso de las actuaciones individuales de Hezonja. Cuando el croata anota 32 puntos y aun así no basta para competir con garantías, queda claro que los problemas son colectivos. Defensivamente el Madrid está lejos de su mejor nivel, la rotación interior llega castigada y la tensión competitiva parece estar afectando demasiado a varios jugadores.

La nota positiva fue precisamente Hezonja, que volvió a demostrar por qué es uno de los jugadores más determinantes de Europa, y también algunos minutos de energía de Almansa y Feliz. Pero el balance general deja muchas dudas.

El madridismo sabe que los playoffs son otra historia y que este equipo tiene experiencia de sobra para reinventarse cuando llegan las eliminatorias. Sin embargo, después de lo visto en Manresa, la sensación es que el líder de la fase regular llega al momento decisivo de la temporada con más incógnitas que certezas. Y eso, en el Real Madrid, siempre es motivo de preocupación.

Ficha técnica:

94. Baxi Manresa (26+30+18+20): Bassas (14), Brooks (2), Reyes (10), Knudsen (-), Akobundu (8) -cinco inicial-; Duke Jr (5), Ubal (16), Steinbergs (5), Paulicap (-), Oriola (13), Obasohan (14) y Pérez (7).

87. Real Madrid (19+29+25+14): Maledon (2), Abalde (9), Hezonja (32), Deck (2), Yurtseven (8) -cinco inicial-; Kramer (10), Okeke (2), Almansa (12), Llull (4) y Feliz (6).

 

 

 

 

 

Archivado en: Baloncesto, Liga ACB

Euroliga, F4 -Final- | No nos dejaron, pero volveremos.

24/05/2026 por Peña Madridista La Gran Familia Peña Madridista La Gran Familia

«Imagen. Lyles lanza a canasta. Fotografía Realmadrid.com»

Introducción (por Antonio Armero)

Me gustaría ser yo a falta de nuestros Javi, Rafa o Alberto, quién escribiese de un nuevo partidazo de los nuestros. Ellos, aunque muy orgullosos del equipo, están tocados, cómo lo estamos todos, y en poco estarán volando de regreso a Madrid junto al resto de miembros de la Gran Familia y madridistas qué han viajado a Atenas. Repito, me gustaría escribir yo sobre el partido, pero prefiero hacer la introducción para expresar, no la tristeza, si no la rabia por ésta derrota. Una rabia provocada por un arbitraje que aunque no nos sorprenda, no deja de ser injusto con los nuestros. Con unos jugadores que a pesar de las adversidades en forma de lesiones y de tener que luchar contra grandes rivales y un ambiente en contra, han visto cómo no les han dejado luchar en igualdad de condiciones por la victoria. Rabia, y aquí sí algo de tristeza, por los amigos que han viajado a Atenas y lo hacían cargados de ilusión, al igual que el resto de madridistas. Pero estamos muy orgullosos de nuestros jugadores y del equipo técnico, porque ahora toca luchar por la Liga, y estoy seguro que más pronto qué tarde, esa Duodécima llegará a nuestras vitrinas.

 

El Madrid cayó de pie en Atenas: orgullo blanco pese al golpe más cruel

El sueño de la Duodécima se escapó por detalles. Real Madrid Baloncesto peleó hasta el último segundo una final heroica ante Olympiacos BC, pero terminó cayendo por 92-85 en una batalla durísima, marcada por las bajas interiores, el desgaste físico y un final en el que los griegos estuvieron más lúcidos. El equipo de Sergio Scariolo firmó un ejercicio de carácter tremendo en un ambiente hostil en Atenas y estuvo a un paso de una remontada histórica.

Olympiacos  92  Real Madrid  85

Primer cuarto: un Madrid imperial

El Madrid salió sin complejos. Sin miedo. Sin mirar las bajas. Con un baloncesto eléctrico, dinámico y tremendamente agresivo atrás. La puesta en escena blanca fue espectacular. Campazzo manejó el ritmo, Deck castigó las ayudas y Lyles entró en trance desde el triple.

Los blancos llegaron a dominar por 12 puntos gracias a una circulación rapidísima y una defensa que ahogó a Olympiacos. El conjunto griego tardó varios minutos en entrar realmente en la final, superado por la intensidad madridista.

Lyles fue el gran protagonista del arranque con un recital ofensivo que silenció durante muchos minutos al pabellón. El Madrid cerró el primer cuarto con ventaja y con la sensación de estar jugando mejor baloncesto que su rival.

Abalde pelea bajo canasta con tres jugadores de Olympiacos. Fotografía Realmadrid.com

Marcador del primer cuarto: 19-26.

Segundo cuarto: Olympiacos reacciona y castiga el juego interior blanco

El partido cambió con la entrada de la segunda unidad griega. Olympiacos empezó a cargar el rebote ofensivo y encontró ventajas cerca del aro aprovechando las ausencias de Tavares, Garuba y Len.

Fournier comenzó a aparecer. El francés cambió el tono ofensivo de los helenos atacando desde el bloqueo directo y generando ventajas constantes. El Madrid siguió compitiendo gracias al acierto exterior de Lyles, que llegó al descanso con 21 puntos, pero ya no encontraba la misma fluidez.

Las faltas y el desgaste físico empezaron a pasar factura. El esfuerzo defensivo era enorme y el equipo llegó algo justo al final del segundo cuarto. Olympiacos aprovechó ese bajón para darle la vuelta al marcador antes del descanso.

Marcador al descanso: 46-44.

Tercer cuarto: Hezonja sostiene al campeón de Europa moral

Lejos de hundirse, el Madrid volvió a levantarse. Ahí apareció el carácter competitivo de Hezonja. El croata asumió responsabilidades ofensivas y lideró el mejor tramo blanco tras el descanso.

Deck siguió haciendo daño desde las esquinas y Feliz aportó energía en ambos lados de la pista. El Madrid volvió a defender con agresividad, forzó pérdidas y recuperó el control emocional del partido.

Olympiacos, sin embargo, nunca perdió el pulso. Vezenkov y Peters encontraron tiros importantes y el duelo entró en un intercambio de golpes constante.

Aun así, el Madrid consiguió cerrar el tercer cuarto por delante, algo que parecía casi imposible viendo el contexto físico del equipo.

Final del tercer cuarto: 61-65 para el Madrid.

Último cuarto: cruel desenlace para un Madrid heroico

El último periodo fue una guerra de nervios. Olympiacos endureció todavía más el contacto y el cansancio empezó a aparecer en las piernas blancas.

Fournier asumió el mando del partido y fue decisivo en los minutos calientes. Cada canasta del francés encontraba respuesta del Madrid, que seguía vivo gracias al corazón de Deck, Feliz y Hezonja.

El momento clave llegó con el 80-80. Ahí el Madrid perdió algo de claridad ofensiva y Olympiacos aprovechó dos ataques consecutivos para abrir una diferencia decisiva. Walkup y Peters castigaron desde la línea de tiros libres mientras el Madrid buscaba un milagro final.

Lyles acercó al equipo y Campazzo tuvo tiros para meter presión definitiva, pero el último intento no entró. El reloj se consumió y la Euroliga se quedó en Grecia.

Resultado final: Olympiacos 92 – 85 Real Madrid.

Deck entrando a canasta. Fotografía Realmadrid.com

Análisis final: una derrota que engrandece al Madrid

El Madrid perdió, sí. Pero salió reforzado moralmente. Con media rotación interior fuera de combate, en un ambiente infernal y ante el gran favorito del torneo, el equipo compitió como exige el escudo.

Scariolo preparó un partido excelente tácticamente. El equipo movió bien el balón, encontró ventajas exteriores y logró llevar el duelo al barro competitivo donde el Madrid suele sobrevivir. Faltó gasolina en el último minuto, quizá también algo más de profundidad física.

La sensación final es amarga porque la victoria estuvo cerca. Muy cerca. Pero también deja una lectura positiva: este grupo tiene orgullo, carácter y una capacidad competitiva que sigue distinguiendo al Real Madrid de cualquier otro club europeo.

Olympiacos levantó el título. Pero el Madrid volvió a demostrar por qué las finales nunca le pesan. Aunque esta vez, el premio se escapara por centímetros.

El arbitraje: la herida que más duele al madridismo

Y luego estuvo el arbitraje. El tema del que todo el madridismo habló al terminar la final. Porque más allá del enorme mérito de Olympiacos, quedó la sensación de que el Madrid tuvo que jugar contra muchas más cosas que un simple rival.

El criterio arbitral fue profundamente desigual en los momentos decisivos. Durante buena parte del partido se permitió un nivel de contacto muy alto sobre los exteriores blancos, especialmente sobre Campazzo y Hezonja, mientras que en el otro lado varias acciones similares acababan castigadas con falta inmediata.

La jugada que más indignó al banquillo madridista llegó en el tramo final, con empate a 80. Una acción muy discutida señalada a Campazzo permitió a Olympiacos ponerse por delante desde el tiro libre y cambiar completamente la dinámica emocional del partido. Poco después, una penetración de Hezonja terminó con un contacto clarísimo que el trío arbitral decidió no señalar. Dos decisiones consecutivas que encendieron al madridismo y condicionaron el desenlace.

El problema no fue únicamente una acción concreta. Fue la sensación constante de que el listón arbitral cambiaba según el lado de la pista. Olympiacos llevó el partido al contacto físico extremo y muchas veces salió beneficiado por ese contexto. El Madrid, ya muy castigado físicamente por las bajas interiores, acabó desesperado protestando situaciones límite en el rebote y en las ayudas defensivas.

Desde la óptica madridista, duele especialmente porque el equipo había hecho una final extraordinaria. Sin Tavares, sin Garuba y prácticamente sin presencia interior dominante, el Madrid logró competir de tú a tú contra el favorito y contra un pabellón completamente hostil en Atenas. Y cuando llegó la hora de decidir, los pequeños detalles —incluidos varios silbatos muy discutibles— cayeron del lado griego.

En medios y columnas posteriores al encuentro se habló directamente de “escándalo arbitral” y de una final condicionada por la presión ambiental sobre los colegiados.

Eso sí, también conviene reconocer algo: el Madrid no perdió solo por los árbitros. El equipo llegó agotado al último minuto, perdió un par de posesiones clave y Olympiacos tuvo más acierto en los tiros decisivos. Pero para gran parte del madridismo queda una sensación imposible de borrar: que al equipo le faltó igualdad de criterio justo cuando más la necesitaba.

Y por eso la derrota duele todavía más. Porque el Madrid sintió que había hecho lo suficiente para ganar otra Euroliga… y que aun así no le dejaron terminar de rematarla.

Ficha técnica

92 – Olympiacos (19+27+15+31): Walkup (10), Vezenkov (12), Papanikolaou (-), Dorsey (1), Milutinov (8) -cinco inicial-; Ward (7), Peters (16), Joseph (5), Hall (4), McKissic (5), Jones (4), Fournier (20).

85 – Real Madrid (26+18+21+20): Lyles (24), Abalde (9), Campazzo (5), Okeke (-), Hezonja (19) -cinco inicial-; Kramer (-), Procida (-), Maledon (8), Almansa (-), Deck (4), Llull (3), Feliz (13).

 

 

 

Archivado en: Baloncesto, Euroliga

Euroliga, F4 -Semifinales- | Partidazo para meternos en la final

22/05/2026 por Javier Gordo Javier Gordo

«Imagen. Maledon remacha en la canasta taronja ante la mirada de Delarrea y Costelo. Fotografía X Real Madrid Baloncesto»

Duelo español para una plaza en la final de la Final Four de Atenas, en dónde  ya esperaba el Olympiacos tras derrotar al Fenerbahçe. Los nuestros se valieron de un espectacular primer tiempo (récord anotador en una final de Euroliga), que lo refrendo con una gran segunda parte. Y aprovechando qué tenemos en Atenas a una importante representación de nuestra Gran Familia, y qué entre ellos están los más entendidos de baloncesto de nuestra Peña, nos mandan un vídeo (Javi), con un pequeño resumen del partido y la alegría por la victoria.

 

Ficha técnica

90 – Valencia Basket (28 + 28 + 17 + 17): Montero (15), Badio (4), Taylor (11), Reuvers (15), Pradilla (13) -cinco inicial-, Sako (6) Key (13), Costello (3), De Larrea (3), Thompson (3), Moore (-), Nogues .
105 – Real Madrid (26 + 36 + 24 + 19): Campazzo (8), Abalde (5), Hezonja (23), Okeke (5), Garuba (2) -cinco inicial-; Lyles (17), Procida (), Maledon (12), Almansa (-), Deck (16), Garuba (2), Llull (-), Feliz (15).

Archivado en: Baloncesto, Euroliga

Obituario| Piculín Ortiz

05/05/2026 por Antonio Armero Antonio Armero

En el día de hoy nos llegaba la triste noticia del fallecimiento del que fuese jugador de nuestro equipo de baloncesto durante la temporada 1989-1990, Piculín Ortiz. Tras una larga enfermedad por un cáncer de colon, ha fallecido a la edad de 62 años. D.E.P.

José Rafael Ortiz Rijos

Más conocido en el ámbito deportivo cómo Piculín Ortiz, nacido en Aibomito (Puerto Rico), un 25 de octubre de 1963 y en dónde fue un héroe nacional, Piculín, cómo fue apodado, da sus primeros pasos profesionales en el mundo del baloncesto en el Atlético de San Germán, en su país natal. Da el salto a Europa para jugar en el CAI Zaragoza durante la temporada 1987-1988, para al año siguiente dar el salto a la NBA, en dónde durante dos temporadas jugará en Utah Jazz. Durante ese periodo en Utah es cedido al Real Madrid, en donde juega entre 1989 y 1990. Posteriormente jugará en Barcelona, Festina Andorra, Unicaja, volverá a su primer equipo, Atlético San Germán, y así varios equipos, hasta su retirada en 2006. En su palmarés figuran una Liga ACB y una Copa Korac. Fue internacional con Puerto Rico y incluido en el Salón de la Fama FIBA en 2019.

Desde La Gran Familia nos unimos al dolor de familiares y amigos, y rezamos una oración por su eterno descanso.

Archivado en: Baloncesto, Nuestros Jugadores, Obituario

Euroliga 25-26, 1/4 -Primer partido – | El Madrid toma ventaja

29/04/2026 por Peña Madridista La Gran Familia Peña Madridista La Gran Familia

«Imagen. Lyles tira a canasta ante la mirada de varios rivales. Fotografía Realmadrid.com»

El Real Madrid dio el primer golpe en la eliminatoria de cuartos de Euroliga con una victoria de carácter ante el Hapoel Tel Aviv (86-82), en un partido que tuvo de todo: dominio blanco, sobresaltos finales y la sensación de que este equipo, incluso golpeado, sabe competir como pocos.

Real Madrid  86  Hapoel  82

 Primer cuarto (27-18) – Salida imperial pese al susto

El Madrid salió como debe salir un campeón: serio, intenso y marcando territorio desde el salto inicial. La defensa fue asfixiante, cortando las primeras opciones del Hapoel y obligándoles a tiros incómodos. En ataque, ritmo alto y circulación fluida para encontrar ventajas.

El gran golpe emocional llegó pronto con la lesión de Walter Tavares, un contratiempo que podría haber descolocado a cualquiera. Pero no a este equipo. Lejos de venirse abajo, los blancos respondieron con carácter, elevando la intensidad y cerrando el cuarto con una ventaja clara (+9).

Sensación madridista: “nos tocan a uno y respondemos todos”.

 Segundo cuarto (21-15) – El Madrid manda y se dispara

Aquí se vio el mejor tramo del partido. El equipo de Scariolo (o estructura madridista) jugó con una madurez tremenda: control del tempo, defensa sólida y acierto exterior liderado por Facundo Campazzo.

El argentino empezó a imponer su ley con triples y dirección, convirtiendo cada ataque en una lección de lectura de juego. El Hapoel intentó reaccionar, pero se encontró con un Madrid muy serio atrás y letal en transición.

El parcial llevó el marcador al 48-33 al descanso, una ventaja que reflejaba perfectamente lo visto en pista: superioridad blanca en ambos lados.

Sensación madridista: “esto está donde queremos”.

Tercer cuarto (22-22) – Control sin alardes

Tras el descanso, el partido entró en una fase más equilibrada. El Hapoel ajustó y encontró puntos, especialmente en la pintura y con algo más de acierto exterior. Pero cada intento de acercarse era respondido por el Madrid.

No fue un cuarto brillante, pero sí muy inteligente: los blancos supieron gestionar la renta, sin prisas, sin perder la cabeza. Aparecieron secundarios como Deck o Lyles para sostener el ritmo anotador.

El empate en el parcial mantuvo la ventaja cómoda (+15) al final del tercer periodo (70-55).

Sensación madridista: “sin hacer ruido, seguimos mandando”.

Facu señala a Feliz tras una asistencia. Fotografía Realmadrid.com

Último cuarto (16-27) – Sufrir… y saber ganar

Aquí llegó el drama. El Hapoel, sin nada que perder, se soltó: Blakeney empezó a enchufar, Jones y Oturu sumaron, y la diferencia empezó a reducirse peligrosamente.

El Madrid, que había dominado con claridad, se vio de repente en un partido incómodo, con pérdidas y menos acierto. El rival apretó hasta colocarse a tiro en los minutos finales.

Pero este equipo tiene algo que no se entrena: oficio. En los momentos calientes, Campazzo volvió a aparecer para calmar el juego y asegurar posesiones clave. Defensa, rebote y cabeza fría para cerrar el partido.

El 16-27 del último cuarto deja claro que hubo sufrimiento… pero también carácter para resistir.

Sensación madridista: “sabemos sufrir y sabemos ganar”.

Conclusión madridista

Victoria trabajada, con momentos de gran baloncesto y un final que sirve de aviso: esto no va a ser fácil. Pero también deja una certeza: con Campazzo al mando y este espíritu competitivo, el Madrid es muy difícil de tumbar.

Primer punto en la serie… y la sensación de que, si hace falta, este equipo también gana en el barro.

Ficha técnica

86 – Real Madrid (27+21+22+16): Campazzo (21), Abalde (2), Okeke (6), Hezonja (11), Tavares (2), -cinco inicial-, Llull (-), Feliz (6), Maledon (5), Lyles (13), Deck (10), Garuba (6) y Len (4).

82 – Hapoel IBI Tel Aviv (18+15+22+27): Bryant (), Micic (15), Malcolm (-), Wainright (6) y Oturu (20), -cinco inicial-, Odiase (2), Randolph (-), Jones (14), Edwards (-), Blakeney (25) y Motley-Harvey (-).

 

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